Las publicaciones: ¿impresas o electrónicas?


laptopbookInternet ha sido crucial para el avance y la difusión de las investigaciones. Es más rápido publicar, la información se difunde de manera exponencial y puede llegar a más gente. Es por eso que muchas revistas empezaron a publicar una versión electrónica además de la versión impresa. Y muchas más las que empiezan a dejar de publicar en papel para pasar a ser únicamente revistas electrónicas.

Por un lado, como bibliotecaria, le veo varias ventajas a las colecciones electrónicas:

  • Ahorro de espacio físico: ya no es necesario mantener varios metros (a veces cientos, dependiendo de la biblioteca) lineales de estanterías para almacenar y organizar la colección. Cuando la biblioteca se queda pequeña, hay que pasar parte de la colección a un depósito. Si la institución no cuenta con espacio propio hay que buscar uno externo (y normalmente implica un gasto económico).
  • Ahorro de tiempo: no hay que estar pendiente de si llega un número en papel y reclamarlo si no ha llegado; no hay que registrar la llegada de ese ejemplar; no hay que colocarlo en la estantería correspondiente. Cuando un usuario pide un artículo siempre es más rápido buscarlo y servirlo de manera electrónica que tener que localizar el ejemplar y luego pasarle una copia del artículo al usuario. Si este ejemplar, además, se encuentra en el depósito, la localización y entrega del artículo puede demorarse un poco más. Además, cada vez que un usuario consulta un número en la biblioteca, lo normal (y deseable) es que lo deje para que sea el personal bibliotecario quien lo vuelva a colocar en su sitio.
  • Disminución en la pérdida de ejemplares: en una colección en papel es más fácil que un número se pierda y deje la colección incompleta. Puede ser que jamás llegue el número a pesar de haberlo reclamado, puede que “desaparezca” de la estantería, quizás existan agentes externos o accidentes que provoquen la pérdida o deterioro de varios volúmenes (goteras, incendios, ratones, roturas de páginas…)
  • Consulta simultánea: dependiendo del tipo de licencia contratado, puede darse el caso de que más de un usuario esté consultando el mismo artículo al mismo tiempo desde dos ubicaciones diferentes.

Pero también tiene desventajas que no debemos olvidar:

  • Precio: a pesar de lo que pueda parecer, el precio de las colecciones electrónicas no es sensiblemente menor que el precio de la suscripción en papel:
    • Archivos: La suscripción de un título a veces no implica que, si dejara de suscribirse, podamos volver a consultar posteriormente los números que abarcamos durante nuestra suscripción. ¿Imagináis que cada vez que dejáramos de suscribir un título en papel tuviéramos que devolver los números recibidos?
    • Poco uso por falta de tiempo: el precio no compensa el uso (lo explico en el punto siguiente sobre el acceso remoto)
  • Acceso:
    • Acceso remoto: aunque cada vez más este tema se empieza a solventar, hasta hace relativamente poco tiempo las revistas sólo se podían consultar desde el propio lugar de trabajo. En los tiempos que corren, ésto me parece un anacronismo. Muchos de los usuarios de las bibliotecas médicas no se dedican sólo a investigar, sino que están metidos de lleno en la práctica clínica diaria, de forma que la investigación o la formación sólo la pueden hacer fuera de horas de trabajo, a ser posible en sus propias casas (por eso de que la familia pueda verles de vez en cuando). Si el acceso a la información electrónica sólo es accesible desde los ordenadores de la institución vamos a conseguir que o bien no se usen o bien tengamos profesionales quemados y con la sensación de pasarse las 24h en el lugar de trabajo sin poder disfrutar de tiempo con sus familiares/amigos o incluso para ellos mismos.
      El acceso mediante claves institucionales puede degenerar en un tráfico “pirata” que tampoco beneficia ni a la institución ni a las propias revistas. Este “tráfico pirata” puede desembocar en una subida de precios o en el acceso exclusivo mediante reconocimiento de la IP, con lo que volvemos al tema del acceso desde los ordenadores de la institución. Esto lo podemos solucionar mediante el uso de VPN o sistemas de autenticación remota tipo PAPI.
    • Restricciones de consulta a Internet: en muchas instituciones aún se tiene la idea de que Internet es un espacio (virtual) de ocio, que los profesionales utilizan para pasar el tiempo. Por ello, muchas direcciones están restringidas y no pueden consultarse. Esto me parece también un anacronismo. Quien hace un uso masivo de Internet dispone de un smartphone que le permitirá navegar y consultar las páginas que quiera. Si quiere perder el tiempo en el trabajo le dará igual tener o no Internet: lo va a perder igual.
      La información, ahora mismo, se encuentra en cualquier sitio de Internet: no sólo en páginas web de revistas o colegios oficiales, también está en Twitter o en Facebook o en Youtube, por ejemplo. ¿Cómo va a consultar un residente o un cirujano un videotutorial si desde su institución no tiene acceso a Youtube o Vimeo? ¿Cómo podemos consultar con colegas de otras instituciones un caso clínico si el único sitio donde se reúnen para discutir es en un grupo de Facebook? ¿Qué pasa con los filtros automáticos que cierran páginas por las palabras que aparecen en su url? Me pregunto si alguien quiere acceder a la web de la universidad de Essex qué hará si el filtro de su institución cree que es un sitio sobre “sexo” ya que aparece esa palabra en la url.
  • Localización: si no disponemos de un buen catálogo actualizado y completo, los usuarios no podrán hacer uso de las revistas suscritas. En una biblioteca física el usuario puede pasearse por las estanterías y ver qué títulos hay. En una biblioteca virtual es imprescindible la labor del bibliotecario para dar a conocer la colección y ponerla a disposición de los usuarios. Se trata de contar con un buen OPAC (Online Public Access Catalog) y hacerlo fácilmente consultable por los usuarios. Es importante que la consulta al catálogo no implique el uso de usuario y contraseña.

Probablemente haya muchos más detalles que se puedan comentar aquí. Me he parado en los puntos que me han venido a la mente ahora mismo. Si quieres comentar y dar tu opinión, por favor adelante. Tienes el apartado comentarios para explayarte. ¿Prefieres una biblioteca en papel o virtual? ¿Con cuál te sientes más cómodo? ¿Cuál te resulta más fácil de utilizar?

[imagen tomada de: https://www.digitaliapublishing.com/]

Anuncios

3 comentarios sobre “Las publicaciones: ¿impresas o electrónicas?

Agrega el tuyo

  1. Estimada Doris, este post lo he escrito a partir de mis experiencias personales y profesionales, no a partir de nada que haya leído. Es por eso que no te puedo aportar referencias bibliográficas.
    Un saludo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Blog de WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: