¿Y él sufre?


En otras ocasiones hemos tratado el tema de cómo un médico se enfrenta al momento de comunicar malas noticias sobre el estado de salud de un paciente o la evolución de una enfermedad. Un tema delicado. Pero hoy es sábado, me queda una semana de trabajo antes de coger las vacaciones y quiero compartir con vosotros un vídeo que no localicé en su momento.

Grandiosa escena de la película “Amanece que no es poco“, de José Luis Cuerda. El médico le comunica a uno de los vecinos del pueblo que su padre se está muriendo:

Sin duda, una de mis películas favoritas.

La importancia de comunicar malas noticias en Medicina


El año pasado ya toqué el tema de la comunicación médico-paciente y del problema que existía debido a la poca formación en este ámbito que reciben los facultativos.

Hace dos días estaba leyendo un artículo del Dr. F. García Díaz titulado “Comunicando malas noticias en Medicina: recomendaciones para hacer de la necesidad virtud” (Med. Intensiva. 2006 Dec;30(9):452-9) y me resultó altamente interesante. Quienes no somos médicos tal vez no nos hemos planteado nunca -quizás porque no nos hemos visto en una situación que así lo requiriese- el momento de tener que dar una mala noticia en torno a una enfermedad. Pero, ¿qué es una mala noticia en Medicina? Citando al Dr. García Díaz en su artículo que acabo de mencionar, una mala noticia es “aquella que drástica y negativamente altera la propia perspectiva del paciente, o de sus familiares, en relación con su futuro. El resultado es un desarreglo emocional o de comportamiento que persiste un tiempo después de que la noticia es recibida”. En muchas ocasiones nada tiene que ver el grado de gravedad de esa enfermedad o del diagnóstico, sino del estado personal-social de la persona que recibe la noticia.

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