Cómo detectar revistas depredadoras


Hace unos meses os hablaba de las revistas depredadoras y hoy, a raíz de una conversación surgida en una lista de distribución de bibliotecarios médicos, os quiero hacer partícipes de las estrategias que se pueden utilizar para diferenciar una revista depredadora de otra que no lo es, sobre todo a la hora de enviar un artículo para su publicación. La mayoría de la información que os pongo a continuación proviene de una compilación realizada por Eleanor Truex, bibliotecaria médica de Presence Health’s Lakeshore Region y del Saint Francis Hospital in Evanston (IL, EEUU)

Web sites

Lo primero que tenemos que tener claro es que es a veces no se puede estar 100% seguro de si una revista es depredadora o no. Podemos utilizar la herramienta Think Check Submit, que nos da recomendaciones sobre cómo publicar en revistas que no son depredadoras, y que además está traducida a varios idiomas (entre ellos el castellano).

Otra opción sería tener en cuenta los criterios publicados por Jeffrey Beall en 2015 para determinar los editores open-access depredadores. También podéis consultar el listado de editores creada por Beall o incluso el listado de títulos de revistas en el caso de que no se localice al editor.

Guías de bibliotecas

Algunas bibliotecas universitarias americanas tienen guías que te pueden ayudar en el proceso de distinguir si estás ante una revista depredadora. En esta guía de la biblioteca de la Universidad del Estado de Iowa os explican además por qué es malo publicar en una revista de este tipo.

Pero en España también podemos encontrar iniciativas similares. Desde la biblioteca de la Universidad de Sevilla también nos ofrecen algunas pautas para detectar las revistas depredadoras y poder evitarlas.

Artículos

En este artículo, la tabla número 10 ofrece un listado de características destacadas de las revistas depredadoras potenciales:

  • Shamseer L, Moher D, Maduekwe O, et al. Potential predatory and legitimate biomedical journals: can you tell the difference? A cross-sectional comparison. BMC Medicine. 2017;15(1). doi:10.1186/s12916-017-0785-9
Table 10. Salient characteristics of potential predatory journals doi:10.1186/s12916-017-0785-9

En el siguiente documento de trabajo de Blobaum se propone una checklist para revisar la calidad de las revistas antes de enviar el artículo para su publicación.

  • Blobaum P. Blobaum’s Checklist  for Review of Journal Quality for Submission of Scholarly Manuscripts. Faculty Research and Creative Activity. May 2013. https://opus.govst.edu/faculty/27.

El resumen de este trabajo dice así:

This checklist gives authors a list of quality indicators to assist in the evaluation of journal quality when considering what journal to submit a manuscript to. None of these indicators establish credibility and legitimacy alone, but together may build a body of evidence that will support evaluative judgments. Pay-to-publish models, and charges to publish articles in open-access format have been adopted by legitimate and reputable publishers over time, but the solicitation of manuscripts by new publishers, especially those opaque policies and promising a fast turn around and publication time, and promising peer review have proliferated, and many of these publication venues are questionable at best, unethical to say the least, and minimally, scams. Authors should use caution and consult with librarians and colleagues when considering publication venues.

En este otro artículo de Hoffecker se hace un análisis de la lista de Cabell:

  • Hoffecker L. Cabells Scholarly Analytics. Journal of the Medical Library Association. 2018;106(2). doi:10.5195/JMLA.2018.403

Y ojo con las revistas indexadas en PubMed, ya que algún título de revista depredadora se ha llegado a colar. En este artículo publicado en el CMAJ hablan de ello:

  • Manca A, Moher D, Cugusi L, Dvir Z, Deriu F. How predatory journals leak into PubMed. CMAJ. 2018;190(35):E1042-E1045. doi:10.1503/cmaj.180154

En este artículo publicado en Acta Médica Portuguesa podéis leer más información sobre la crisis de la publicación y las revistas depredadoras:

  • Hanscheid T, Hardisty DW, Henriques SO. The Crisis in Scientific Publishing: A Holistic Perspective About Background Issues Associated with Predatory Publishing. Acta Médica Portuguesa. 2018;31(10):524-526. doi:10.20344/amp.10762

Características de la web del editor

  1. Indexación: si en la web se indica que “algunos artículos han sido indexados en PubMed y PMC” deberían saltar las alarmas. Esto significa que los artículos cumplen con la Política de Acceso Público de los NIH. Mejor busca que la revista se indexe en alguna base de datos reputable como MedLine, Embase, WoS, por ejemplo. Y tampoco es lo mismo que hayan sido catalogados por alguna universidad importante a que hayan sido indexados en bases de datos con criterios de calidad. No, Google no sirve. Google Scholar tampoco. Nota sobre DOAJ: aparecer aquí implica mucho análisis; el proceso es largo y detallado para garantizar que la información que pueda ver un posible autor sea transparente y precisa.
  2. Lenguaje: utilizar “citado” en vez de “indexado”. Por ejemplo: “hay 91 citas de artículos publicados en WoS hasta junio de 2018, lo que implica un incremento de un 122% comparado con las 41 citas hasta junio de 2017”. Aquí, lo que la revista espera es que el posible autor se confunda entre las revistas que son citadas por las revistas de la WOS, y las revistas que son indexadas por la WOS.
  3. Contenido: lee alguno de los artículos publicados en esas revistas: ¿la gramática es buena? ¿indican los autores de dónde son? ¿el método indicado en el artículo es de fiar?
  4. Promesas de publicación: busca el tiempo de respuesta de la publicación: si sólo son unos días, ya tenemos una gran señal de alarma; varias semanas es más realistas, pero aún así arriesgado.
  5. Comité/consejo editorial: busca las credenciales de la junta editorial (verifica algunas en Google) y las afiliaciones. Ejemplo: ¿El dr. John Smith realmente trabaja en la Clínica Mayo?
  6. Tamaño de la editorial: cuenta el número de revistas que maneja el sitio web: ¿el número de editores parece plausible para el número de títulos?
  7. Ubicación de la revista: ¿dónde se encuentra esta revista? Los títulos extranjeros [no anglosajones] son una parte vital de la medicina mundial, pero si no son francos sobre su ubicación, eso es otra señal de alarma.
  8. Coste para el autor: averigua, si puedes, si hay que pagar por publicar y, en caso afirmativo, si la cantidad es exorbitante.
  9. Diseño de la página web: gramática, estructura de las oraciones, frases descriptivas… todo eso pueden ser pistas. ¿Funcionan los enlaces? ¿Existe un apartado de “contacto”? ¿Es transparente quiénes producen la revista? Se aconseja comprobar tanto la “sensación” general del sitio (que no descarta una web falsa hecha profesionalmente) como comprobar algún artículo suelto publicado en esa revista o por ese editor
  10. Contacto: ¿la publicación se ha puesto en contacto directamente contigo como autor? Si es así, señal de alarma. La mayoría de las revistas de renombre están saturadas de solicitudes y raramente son ellas quienes piden artículos.

Al final hay que ser consciente de la cantidad de revistas depredadoras que existen y del daño que pueden causarte como autor, ya que un buen trabajo en el que has invertido esfuerzo, recursos y posiblemente dinero, perderá relevancia o incluso credibilidad al ser publicado en una de estas revistas. Eso si tienes suerte y consigues llegar a alguien, ya que pocas veces tienen repercusión y quienes saben que son depredadoras no suelen citar sus artículos por carecer, por ejemplo, de revisión por pares.

Cuéntanos, ¿también te llegan infinidad de correos electrónicos invitándote a publicar en alguna revista o a enviar tu trabajo a un congreso donde te aseguran que será aceptado inmediatamente?

Cómo detectar revistas depredadoras

El lado divertido de la publicación en revistas depredadoras

Todo el mundo sabe que dentro de la seriedad de la investigación abunda el buen sentido del humor. Por ello no es difícil encontrar ejemplos graciosos relacionados con la publicación en este tipo de revistas:

  • Paper basado en la serie Rick and Morty: en un artículo publicado en varias revistas científicas, Newer Tools to Fight Inter-Galactic Parasites and Their Transmissibility in Zyrgion Simulation (Nuevas herramientas para combatir los parásitos intergalácticos y su transmisibilidad en Zyrgion Simulation), la científica Beth Smith presentó una investigación que describe un nuevo método para combatir los terribles parásitos que viven al implantar falsos recuerdos en sus huéspedes.

Seguramente os hayáis cruzado con algún ejemplo más o incluso hayáis mantenido una conversación vía correo electrónico con algún editor deseoso de publicar vuestro paper inmediatamente y a cambio de una suma importante. Espero que no os queden dudas sobre la importancia de NO publicar en revistas depredadoras. Y recuerda que si tienes alguna duda siempre puedes consultar con tu bibliotecaria de cabecera. Estamos para ayudaros.

Predatory journals y la publicación científica


La guerra de las grandes editoriales y proveedores de revistas contra el acceso a las publicaciones científicas saltándose las barreras de pago es el tema de conversación hoy en día. No voy a explicar aquí mucho más de lo que se puede leer en algunos artículos (para hacerse una idea os dejo este artículo publicado en El País). Resumiendo:

@gominolasdepetroleo

Es decir, un investigador o un grupo de investigadores consigue fondos para investigar. Muchas veces son becas estatales. Cuando alguien investiga no lo hace para guardar los resultados en un cajón, sino para darlos a conocer al resto de la comunidad científica y la sociedad, de manera que todos podamos beneficiarnos y que el conocimiento crezca y se distribuya, generando nuevas investigaciones y hallazgos. ¿Cómo se difunde ese conocimiento? Mediante la publicación científica. Normalmente, para publicar un artículo el autor ha de pagar por ello. Pero antes de que el artículo sea publicado, tiene que pasar una revisión por pares (os recomiendo este post de Santiago Campillo para entender un poco más en qué consiste). Demos un salto (doy por hecho que sabéis que desde que se termina de escribir un artículo y se publica pueden pasar varios meses, para más info os remito al post que os acabo de mencionar de Santiago Campillo). El autor/autores ha tenido, muy probablemente, que pagar para que su artículo aparezca en esa publicación. Un tiempo después, este autor, tal vez, necesita acreditar que ha publicado en esa revista (por ejemplo para optar a una promoción laboral). Para adjuntar una copia de ese artículo publicado en esa revista ha de tener acceso a esa revista. Revista cuya suscripción para acceder al texto completo tiene un precio. Precio que ha de pagar o bien él o bien la institución para la que trabaja. Es decir, ha de pagar por algo que ha escrito él y por lo que además ya había abonado algo en su momento. En muchos casos, si no tiene forma de acceder al artículo mediante suscripción, suele hacerlo a través de Sci-Hub. A veces, aunque tenga acceso a través de su institución también usa Sci-Hub (véase el artículo de 2016 publicado en Science).

Puede que el artículo esté publicado en una revista que soporta Open Access. En ese caso es seguro que el autor ha pagado por publicar anteriormente. Lo bueno es que ahora cualquiera puede acceder libremente y sin coste a esa publicación científica. Bueno, la idea es que la ciencia sea abierta para todo el mundo, así que el modelo Open Access es el ideal.

Pero claro, publicar, aunque pagues por ello, no es fácil. Como hemos comentado al principio, publicar implica un proceso de revisión que no siempre se pasa. O se tarda mucho en pasar y cuando queremos publicar, otros investigadores se nos han adelantado y sus trabajos tienen más visibilidad que el nuestro precisamente por ser pioneros. Así que nuestro autor decide buscar otras revistas, quizás menos importantes pero con menos trabas a la hora de publicar. En los últimos años han aparecido editoriales y revistas que publican todo lo que se les envía. Se las conoce como predatory journals y lo único que buscan es enriquecerse con los fees que cobran a los autores que quieren publicar. No suelen tener revisores que validan el fondo y forma de los artículos. O sí tienen revisores, pero son elegidos por un equipo editorial que realmente no existe (artículo de Nature titulado: predatory journals recruit fake editor. Muy interesante su lectura, por cierto). El autor, que no tiene mucha práctica en publicar y no conoce muy bien el arduo proceso que se esconde tras el envío del manuscrito hasta su publicación, ve que le cuesta lo mismo, incluso piensa que le sale gratis, publicar en una de estas revistas que, además, es Open Access.

Pero, ¿qué son las predatory journals? Es un concepto que acuñó el bibliotecario Jeffrey Beall para referirse a los editores que crean revistas “científicas” cero rigurosas en sus publicaciones, que se valen del modelo OpenAccess para lucrarse con el dinero que le cobran a los autores por publicar. Podéis leer el artículo de Beall publicado en 2012 en Nature: Predatory publishers are corrupting open access.

Beall empezó a recopilar los títulos de estas revistas y de sus editores, con el fin de facilitar a los investigadores la localización de publicaciones que podrían poner en entredicho los resultados de su investigación. Publicó una primera lista en 2012, que desapareció al cabo de un tiempo debido a problemas políticos. Algunas editoriales incluidas en la lista, que estaba alojada en los servidores de la universidad de Colorado, acusaron a Beall por difamación. De la noche a la mañana, en enero de 2017, la lista desapareció de Internet y este hecho fue considerado por muchos como un desastre:

After the website was taken down, medical researcher Roger Pierson of the University of Saskatchewan said, “To see Beall’s work disappear would be an absolute disaster,” adding, “From an academic perspective, this represents the absence of an extremely important resource.”

Con el tiempo, apareció la Cabell’s blacklist, un listado como el de Beall, de consulta previo pago. En agosto de este mismo año reapareció una copia de la lista de una cache de la web original. Ahora mismo podéis consultar una lista actualizada en https://beallslist.weebly.com/ que no está publicada por Beall como se puede leer en el disclaimer:

I am not Jeffrey Beall. I prefer my identity to be anonymous, largely for the reasons that Beall mentioned in his recent article (see here). However, I can tell you that I am a postdoctoral researcher in one of the european universities and have a hands-on experience with predatory journals.
I will keep the list updated as much as possible, although I suspect I simply won’t have time to do as thorough job as Beall. Hopefully people will point me to the new, possibly predatory journals and publishers. However, expect the list’s applicability to diminish over time. That is why I strongly suggest anyone that deals with publishing academic articles to read the information available on ThinkCheckSubmit.org, which has tips about how to publish in a journal that is not predatory. I would also suggest you to read Beall’s criteria for identifying a predatory publisher.

Sin embargo, tanto la lista de Beall como la de Cabell, tienen sus pros y sus contras. Rick Anderson publicó en julio de 2017 un artículo sobre ello en Scholarly Kitchen.

Está claro que la facilidad de publicación de contenidos que tenemos con Internet favorece el intercambio de información. De cualquier tipo de información. Los bibliotecarios médicos tenemos un papel importante en cuanto a la alfabetización informacional de nuestros usuarios, que muchas veces desconocen el mundo de las predatory journals y además se ven presionados por la necesidad de publicar mucho en poco tiempo. Los especialistas en gestión de la información científica debemos instruir y guiar a aquellos que necesitan publicar, aportando las herramientas disponibles, desde listados como el de Beall a las normas específicas de cada revista, para que el proceso de publicación sea lo más satisfactorio y exitoso posible. Por eso, si quieres publicar, no dudes en ponerte en contacto con tu bibliotecario médico de cabecera para que te dé algunos consejos y te guíe en lo que necesites.