Wellcome Film: digitising medical history


Para variar un poco la temática que se había apoderado la última semana del blog, PubMed y su nueva interfaz, me gustaría hablar de “Wellcome Film“, biblioteca de referencia en medicina que posee también canal en Youtube.

Esta biblioteca cuenta con diferentes colecciones en diferentes materiales que van haciendo un análisis de la historia de la medicina. Podéis consultar su catálogo general en internet, el catálogo de archivos y manuscritos (aquí podéis encontrar mucha literatura gris) y la base de datos de imágenes. Pero también cuentan con colecciones de libros raros, de dibujos, de películas…

Si os entran ganas de acercaros físicamente a esta biblioteca, tendréis que acercaros a Londres:

183 Euston Road
London NW1 2BE

Os dejo uno de los vídeos disponibles a través de su canal en YouTube. Se trata de un video de 1934 que muestra un procedimiento quirúrgico del ojo (9min 24seg):

Todd Parker tucking operation.

[Aviso: el video puede resultar muy desagradable si no estás acostumbrado a este tipo de imágenes]

Y para terminar, después de ese video, un poco de humor… que hoy todavía es domingo :)

surgery

Las dificultades de las búsquedas bibliográficas


Uno de los servicios que ofrece la Biblioteca del Hospital de Torrevieja* es la de realizar búsquedas bibliográficas sobre un tema. Los usuarios de la Biblioteca tienen a su disposición un formulario que han de completar para solicitar la búsqueda. Dos de los datos más importantes son el tema de la búsqueda y una breve explicación. Yo no soy médico y muchas veces se me escapa la terminología, lo que puede mermar la relevancia de los resultados. Hay que tener en cuenta también los diferentes idiomas. Las búsquedas, por lo general, se hacen en inglés. Esto implica que hay que, primero, traducir lo que nos han pedido (que suelen pedirlo en castellano), saber qué significan los acrónimos que han utilizado, y si están en inglés o en español. Y si no han utilizado ningún acrónimo, saber si existe alguno que designe a esa enfermedad, síndrome, herramienta, procedimiento… ya que hay que contar con toda la información posible para comenzar a hacer una búsqueda completa.

La semana pasada me encontré con una entrada en un blog que me hizo sonreír y pensar: “¡A mí también me ha pasado!”. La entrada se titula “Online Search Tools: Stump the Librarian? Maybe Not” (“Herramientas de búsqueda online: ¿Desafío para el Bibliotecario? Quizás no”). En esta entrada, su autora Kathleen Crea, plantea las dudas surgidas a partir de una solicitud de búsqueda donde aparecía el acrónimo NASH y que podía tener diferentes significados según donde se buscara su definición.

Cuando recibo una petición de búsqueda, el primer paso es leerla detenidamente, adivinar -en la mayoría de los casos- qué es lo que pretende encontrar exactamente el usuario y ver con qué datos cuento según la definición que me incluyen en el formulario. Y luego sólo hay que pasar a la acción. Si la petición está en español el primer paso consiste en localizar los términos clave de la búsqueda, añadir los sinónimos y hacer la traducción al inglés. Para ello me suelo ayudar de la base de datos de descriptores en ciencias de la salud, del MeSH de PubMed y muchas veces también de los descriptores relacionados en un artículo que encuentro relevante (formato MEDLINE en el display de PubMed). También puedo echar mano de Google e incluso preguntarle al propio médico que me ha solicitado la búsqueda, para que me amplíe información sobre esta terminología (normalmente ya saben algo del tema, han leído literatura y pueden aportar algún término en inglés que no habían incluido en el formulario).

Hasta aquí, más o menos, la tarea de una búsqueda es sencilla. Lo complicado viene ahora: crear una estrategia de búsqueda según lo que necesitemos saber y la base de datos contra la que estemos trabajando. Como en todas partes, cada persona se va creando sus propios trucos a lo largo del tiempo, de manera que llega un momento en que parece que las estrategias “salen” automáticamente al leer una pregunta. También es verdad que la mayoría de las veces hay que lanzar varias preguntas o reformular la estrategia según los resultados obtenidos, con el fin de encontrar los artículos más relevantes a nuestra consulta. Conocer bien el uso de operadores booleanos, signos y símbolos, palabras clave y descriptores, e incluso utilizar diferentes herramientas para consultar una misma base de datos determinará el éxito de nuestra búsqueda. Pero ese éxito lo da, sobre todo, la práctica. Mucha práctica.

 

*Actualización: dejé de trabajar en la Biblioteca del Hospital de Torrevieja en 2012, pero no he dejado de hacer búsquedas bibliográficas.

¿Has estudiado “Bibliote-qué”?


Me sorprende que todavía haya gente que no sepa que nuestra labor como bibliotecarios viene avalada por una carrera universitaria. Una diplomatura. Pero es que además también existe una licenciatura de segundo ciclo. Hoy en día, para llegar a  mi puesto de trabajo, se necesita una licenciatura. Y en mi hospital, además, tenía que ser específica de Biblioteconomía y Documentación.

Con el Plan Bolonia todo esto cambia y pasa a ser un “Grado”: el Grado en Información y Documentación, con una duración de 240 créditos.

Os voy a hablar de mi carrera. En lo que antes era la diplomatura (Diplomatura en Biblioteconomía) se aprendía todo lo relacionado con el trabajo en una biblioteca, en un archivo y en un centro de documentación. Teníamos asignaturas que iban desde los lenguajes de programación, hasta la paleografía y diplomática donde aprendemos a distinguir una letra gótica de otra carolingia; desde catalogación de todo tipo de obras hasta la restauración de un libro antiguo; desde la descripción y recuperación de documentos de archivo hasta la producción y difusión de la información digital. Y muchas asignaturas más. 3 años muy completos e interesantes.

En lo que era la Licenciatura en Documentación (de 2º ciclo, es decir, era necesario contar con un título universitario previo para poder cursar esta carrera) nos centrábamos más en la gestión de unidades de información. Personalmente la licenciatura me gustó más que la diplomatura, quizás porque ya contaba con unos conocimientos previos, una experiencia que me permitía ver las asignaturas de otra forma, con más aplicación práctica y válida para el trabajo real.

¿Qué salidas tienen estos estudios? Tiene tantas salidas, en tantos campos diferentes, que sería imposible enumerarlos ahora. Se puede trabajar tanto en el sector público como en el privado. En todas las áreas del conocimiento. Se puede trabajar en Bibliotecas (infantiles, públicas, especializadas, privadas, virtuales…), se puede trabajar en Archivos (provinciales, generales, privados de una empresa…), se puede trabajar en Museos (mi anterior trabajo lo realicé en el Museo Nacional de Ciencia y Tecnología, en Madrid), se puede trabajar en un Centro de Documentación (por ejemplo especializado en la Unión Europea). Puedes, incluso, montar tu propia empresa.

¿Que qué hago en mi trabajo? Pues doy cursos de formación de usuarios, gestiono la colección de la biblioteca (en mi caso el 99.9% son revistas on-line), llevo un registro de todo el material que publica el personal de mi hospital, también de las comunicaciones y póster que presentan en los congresos, busco artículos a texto completo en revistas que jamás llegaríais a imaginar que existen, hago búsquedas bibliográficas para encontrar la última información publicada sobre un tema, manejo varias bases de datos y herramientas especializadas en ciencias de la salud para localizar información,  sigo bastantes blogs, páginas web y cuentas de twitter para intentar estar actualizada en todo momento. Procuro hacer cursos para reciclarme y seguir aprendiendo. Comento novedades, intercambio información y charlo con colegas de profesión (no necesariamente en el ámbito de las ciencias de la salud). El 90% de mi trabajo lo paso en Internet.

Mucha gente piensa que nuestra figura puede llegar a desaparecer, ya que toda la información está en internet. Sí, afortunadamente toda -o casi toda- está en internet. Pero hay que saber dónde buscarla. Y cómo. Y lo más importante: hay que saber qué seleccionar de toda la información que vamos a encontrar. Dos personas pueden llegar a un mismo resultado con distintos métodos de búsqueda, pero sólo quien sepa dónde buscar y cómo tardará menos tiempo. Y el tiempo es un valor muy importante para las empresas. Y para los médicos. Si se presenta el caso de un paciente con una enfermedad rara que requiere una intervención, el médico va a necesitar toda la información disponible y pertinente sobre ese tipo de enfermedad, sobre las intervenciones que se han realizado y los resultados obtenidos. Si este médico deja de atender a sus pacientes para realizar la búsqueda, el tiempo que tarde en conseguir unos resultados será tiempo que no dedique a los pacientes.

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