Predatory journals y la publicación científica


La guerra de las grandes editoriales y proveedores de revistas contra el acceso a las publicaciones científicas saltándose las barreras de pago es el tema de conversación hoy en día. No voy a explicar aquí mucho más de lo que se puede leer en algunos artículos (para hacerse una idea os dejo este artículo publicado en El País). Resumiendo:

@gominolasdepetroleo

Es decir, un investigador o un grupo de investigadores consigue fondos para investigar. Muchas veces son becas estatales. Cuando alguien investiga no lo hace para guardar los resultados en un cajón, sino para darlos a conocer al resto de la comunidad científica y la sociedad, de manera que todos podamos beneficiarnos y que el conocimiento crezca y se distribuya, generando nuevas investigaciones y hallazgos. ¿Cómo se difunde ese conocimiento? Mediante la publicación científica. Normalmente, para publicar un artículo el autor ha de pagar por ello. Pero antes de que el artículo sea publicado, tiene que pasar una revisión por pares (os recomiendo este post de Santiago Campillo para entender un poco más en qué consiste). Demos un salto (doy por hecho que sabéis que desde que se termina de escribir un artículo y se publica pueden pasar varios meses, para más info os remito al post que os acabo de mencionar de Santiago Campillo). El autor/autores ha tenido, muy probablemente, que pagar para que su artículo aparezca en esa publicación. Un tiempo después, este autor, tal vez, necesita acreditar que ha publicado en esa revista (por ejemplo para optar a una promoción laboral). Para adjuntar una copia de ese artículo publicado en esa revista ha de tener acceso a esa revista. Revista cuya suscripción para acceder al texto completo tiene un precio. Precio que ha de pagar o bien él o bien la institución para la que trabaja. Es decir, ha de pagar por algo que ha escrito él y por lo que además ya había abonado algo en su momento. En muchos casos, si no tiene forma de acceder al artículo mediante suscripción, suele hacerlo a través de Sci-Hub. A veces, aunque tenga acceso a través de su institución también usa Sci-Hub (véase el artículo de 2016 publicado en Science).

Puede que el artículo esté publicado en una revista que soporta Open Access. En ese caso es seguro que el autor ha pagado por publicar anteriormente. Lo bueno es que ahora cualquiera puede acceder libremente y sin coste a esa publicación científica. Bueno, la idea es que la ciencia sea abierta para todo el mundo, así que el modelo Open Access es el ideal.

Pero claro, publicar, aunque pagues por ello, no es fácil. Como hemos comentado al principio, publicar implica un proceso de revisión que no siempre se pasa. O se tarda mucho en pasar y cuando queremos publicar, otros investigadores se nos han adelantado y sus trabajos tienen más visibilidad que el nuestro precisamente por ser pioneros. Así que nuestro autor decide buscar otras revistas, quizás menos importantes pero con menos trabas a la hora de publicar. En los últimos años han aparecido editoriales y revistas que publican todo lo que se les envía. Se las conoce como predatory journals y lo único que buscan es enriquecerse con los fees que cobran a los autores que quieren publicar. No suelen tener revisores que validan el fondo y forma de los artículos. O sí tienen revisores, pero son elegidos por un equipo editorial que realmente no existe (artículo de Nature titulado: predatory journals recruit fake editor. Muy interesante su lectura, por cierto). El autor, que no tiene mucha práctica en publicar y no conoce muy bien el arduo proceso que se esconde tras el envío del manuscrito hasta su publicación, ve que le cuesta lo mismo, incluso piensa que le sale gratis, publicar en una de estas revistas que, además, es Open Access.

Pero, ¿qué son las predatory journals? Es un concepto que acuñó el bibliotecario Jeffrey Beall para referirse a los editores que crean revistas “científicas” cero rigurosas en sus publicaciones, que se valen del modelo OpenAccess para lucrarse con el dinero que le cobran a los autores por publicar. Podéis leer el artículo de Beall publicado en 2012 en Nature: Predatory publishers are corrupting open access.

Beall empezó a recopilar los títulos de estas revistas y de sus editores, con el fin de facilitar a los investigadores la localización de publicaciones que podrían poner en entredicho los resultados de su investigación. Publicó una primera lista en 2012, que desapareció al cabo de un tiempo debido a problemas políticos. Algunas editoriales incluidas en la lista, que estaba alojada en los servidores de la universidad de Colorado, acusaron a Beall por difamación. De la noche a la mañana, en enero de 2017, la lista desapareció de Internet y este hecho fue considerado por muchos como un desastre:

After the website was taken down, medical researcher Roger Pierson of the University of Saskatchewan said, “To see Beall’s work disappear would be an absolute disaster,” adding, “From an academic perspective, this represents the absence of an extremely important resource.”

Con el tiempo, apareció la Cabell’s blacklist, un listado como el de Beall, de consulta previo pago. En agosto de este mismo año reapareció una copia de la lista de una cache de la web original. Ahora mismo podéis consultar una lista actualizada en https://beallslist.weebly.com/ que no está publicada por Beall como se puede leer en el disclaimer:

I am not Jeffrey Beall. I prefer my identity to be anonymous, largely for the reasons that Beall mentioned in his recent article (see here). However, I can tell you that I am a postdoctoral researcher in one of the european universities and have a hands-on experience with predatory journals.
I will keep the list updated as much as possible, although I suspect I simply won’t have time to do as thorough job as Beall. Hopefully people will point me to the new, possibly predatory journals and publishers. However, expect the list’s applicability to diminish over time. That is why I strongly suggest anyone that deals with publishing academic articles to read the information available on ThinkCheckSubmit.org, which has tips about how to publish in a journal that is not predatory. I would also suggest you to read Beall’s criteria for identifying a predatory publisher.

Sin embargo, tanto la lista de Beall como la de Cabell, tienen sus pros y sus contras. Rick Anderson publicó en julio de 2017 un artículo sobre ello en Scholarly Kitchen.

Está claro que la facilidad de publicación de contenidos que tenemos con Internet favorece el intercambio de información. De cualquier tipo de información. Los bibliotecarios médicos tenemos un papel importante en cuanto a la alfabetización informacional de nuestros usuarios, que muchas veces desconocen el mundo de las predatory journals y además se ven presionados por la necesidad de publicar mucho en poco tiempo. Los especialistas en gestión de la información científica debemos instruir y guiar a aquellos que necesitan publicar, aportando las herramientas disponibles, desde listados como el de Beall a las normas específicas de cada revista, para que el proceso de publicación sea lo más satisfactorio y exitoso posible. Por eso, si quieres publicar, no dudes en ponerte en contacto con tu bibliotecario médico de cabecera para que te dé algunos consejos y te guíe en lo que necesites.

 

 

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3 comentarios sobre “Predatory journals y la publicación científica

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