#20 post invitado: Sci-Hub en las bibliotecas


En el post invitado de hoy participa Elena Pastor, documentalista especializada en Ciencias de la Salud que actualmente trabaja como bibliotecaria en Bibliosalut.com y es parte del grupo de trabajo del canal de Telegram Investiga, que algo queda. Elena, como todas las bibliotecarias del sector, vemos cómo muchos de nuestros usuarios hacen un uso indiscriminado de la web sci-hub, sin saber muy bien en qué consiste, cómo funciona o quién está detrás. En el post de hoy Elena Pastor nos habla de esta web:

Si consultamos la Wikipedia podemos ver que

Sci-hub es un repositorio y página web de más de 62 millones de artículos académicos. Fue fundado por Alexandra Elbakyan, de Kazajistán, el 5 de septiembre del 2011, como reacción contra el alto coste de compra de los artículos académicos.

La propia creadora de esta web, Alexandra Elbakyan, como investigadora de un país emergente como es Kazajistán, no podía acceder a los artículos que necesitaba para sus trabajos, seguramente por falta de medios de su centro, y debido a los precios de los artículos no podía asumir su compra personalmente. Es en ese momento cuando decide crear una web que se saltase los paywall y así poder dar acceso a todo el contenido científico a otros investigadores que, igual que ella, contaban con un acceso limitado a los recursos. Entonces, ¿en qué momento se pervirtió este sistema que ofrecía una visión tan ideal? Pues cuando los profesionales de los países occidentales, los cuales sí podían acceder a los artículos porque sus bibliotecas pagan suscripciones y en muchos casos sí podían asumir la compra personalmente, empezaron a utilizarlo.

Desde hace un tiempo el uso de Sci-Hub por parte de los usuarios lleva por la calle de la amargura a las documentalistas de bibliotecas especializadas porque no les llegamos a hacer entender que no hace falta piratear para poder conseguir los artículos. Tenemos un sistema de préstamo interbibliotecario a nivel español que funciona perfectamente, podríamos decir que es una rueda muy bien engrasada. Además, en algunas bibliotecas, entre ellas Bibliosalut.com, podemos solicitar artículos a otros consorcios europeos como el italiano NILDE o el alemán SUBITO, así que difícilmente damos respuesta negativa a las peticiones: en nuestra biblioteca servimos a nuestros usuarios el 94% de las peticiones totales, durante 2018 sólo un 4,89% fue imposible encontrarlas en otras bibliotecas españolas o europeas.

Muchos de estos usuarios ni siquiera saben cómo funciona Sci-Hub. Este repositorio se nutre de los contenidos que suscriben las bibliotecas, especialmente las universitarias. Colaboradores de este repositorio acceden a las publicaciones a través de las bibliotecas de las universidades y descargan en sus servidores el máximo número de referencias, creando un problema a estos centros porque los proveedores detectan un uso inadecuado de los recursos y cortan esa suscripción, por lo que los investigadores de esa universidad ya no puede acceder. Paradójicamente, muchos acabarán entrando a Sci-Hub para acceder a las referencias a las que tenían acceso antes del pirateo.

Cuando pregunto a los usuarios si conocen cómo consigue Sci-Hub los artículos no lo saben; cuando les pregunto si creen que piratean o lo hacen porque están totalmente de acuerdo con el acceso abierto a las referencias todos dicen, convencidísimos, que sí, que quieren todo en acceso abierto, pero cuál es la sorpresa cuando, si analizamos la producción científica de ese profesional, vemos que no ha publicado ninguno o casi ningún artículo en Open Access. He aquí la paradoja, no queremos a las editoriales y los pirateamos cual Robin Hood pero no salimos de su sistema a la hora de publicar.

He aquí la paradoja, no queremos a las editoriales y los pirateamos cual Robin Hood pero no salimos de su sistema a la hora de publicar.

Muchos usuarios se quejan porque para solicitar un artículo tienen que hacer demasiados clics y eso les quita tiempo. Durante estos meses he tenido que utilizar mi biblioteca como usuaria, estoy en el proceso de redacción de mi trabajo de final de máster y me he dado cuenta de lo maravillosa que es. Cabe decir que no soy una de las que tramitan las peticiones así que no me estoy tirando flores a mí misma. Empecé a hacer las búsquedas y muchos artículos estaban accesibles en Open Access, fui guardándolos en mi gestor bibliográfico y los que no podía tener en ese momento los fui pidiendo. En mi gestor guardé unos 20 ó 30 artículos, tenía que ir leyéndolos, así que no necesitaba los 80 que encontré porque no me los leería al momento. En pocos días tuve todos los artículos que había solicitado a mi biblioteca sin problemas y sin necesidad de piratear nada.

Además, tenemos diferentes sistemas para poder acceder a muchos artículos de forma gratuita y legal, María lo explica en su entrada Acceso al pdf gratuito de forma legal, gracias a complementos como UnpayWall podemos saber en el momento en el que hacemos la búsqueda si ese artículo está accesible porque el candado se pone en color verde, puede que sea el artículo enviado a la revista o el depositado en el repositorio (legal) de turno.

Sabemos que es difícil acabar con el pirateo, pero debemos ser conscientes de que, sea o no lícito el fondo, la realidad es que se está robando y se hace a la propia biblioteca, a la que no llegamos a acceder porque creemos que hay demasiados clics para acceder al texto completo. 

Como usuarios nuestros profesionales deben saber que en la biblioteca:

  • Dejamos de controlar cuáles son sus necesidades. Si no nos solicitan artículos no sabemos cuáles son las revistas que más consultan y, por lo tanto, no podemos pedir que se suscriban.
  • Con la bajada del uso de los recursos de la biblioteca las estadísticas bajan y, sin uso, los recursos tienen que eliminarse. Podéis ver en las estadísticas de nuestra biblioteca cómo ha bajado el presupuesto durante estos últimos años y cómo ha bajado el uso del Servicio de Obtención de Documentos.
  • Las bibliotecas ofrecemos muchas más cosas que acceso a los documentos, pero al no acceder a ella el profesional cree que sólo con el acceso al texto completo le basta, dejan de usar el resto de servicios: formación, atención al usuario, servicio de búsquedas bibliográficas, etc.

En diferentes jornadas y reuniones hemos propuesto otros sistemas para poder acceder a los artículos igual que se hizo en su momento con el pirateo audiovisual, un acceso tipo Netflix será el modelo del futuro y al cual las bibliotecas nos suscribiremos y adaptaremos como hemos ido haciendo durante estos años en los que ha cambiado tanto el modelo de acceso a los contenidos científicos. También irá en aumento la publicación en Open Access.

Si necesitáis información podéis acudir a vuestra biblioteca y os informaremos sobre las diferentes vías. Open Access no significa menos calidad, recuérdalo. Pero, mientras todo esto se pone en marcha y se convierte en una realidad, seguid acudiendo a vuestra biblioteca y si no sabes si tienes pregúntanos y te enviaremos a la de tu comunidad autónoma.

BiblioRE-SEARCH


El año pasado tuve la gran suerte de juntarme con un grupo magnífico de profesionales con los que monté el grupo de trabajo Investiga, que algo queda. Además de lo que hacemos en conjunto, cada uno de nosotros participa en otros proyectos y hoy quería hablaros de uno que acaba de ver la luz y en el que está involucrado Iván H. Peco. Se trata de BiblioRE-SEARCH, una herramienta enfocada a ofrecer recursos, instrumentos y fuentes de información para la investigación. Se trata de una iniciativa puesta en marcha por un equipo multidisciplinar de profesionales de la Universidad de Almería, de la UNED, de la Universidad Alfonso X El Sabio, la Universidad Autónoma de Chile y la Fundación UAX.

Este recurso se concibe como una biblioteca virtual de herramientas para la investigación. Tiene como objetivo facilitar el acceso a información relevante sobre las diferentes etapas del proceso de investigación en cualquier ámbito del conocimiento. Además, es un recurso en constante crecimiento porque permite que los propios usuarios sugieran recursos para que sean incluidos en la biblioteca.

Dispone de un buscador que permite realizar una búsqueda rápida por un tema y que nos dará de manera gráfica el número de recursos localizados y estructurados por Fuentes de información, Instrumentos, Metodologías y análisis de datos, Citas y referencias y por último Intervención/Proyectos.

Una vez seleccionado un tipo de recurso, se puede centrar más la búsqueda introduciendo alguna palabra del título, palabras clave, año o población a la que se dirige o centra dicho recurso.

Un recurso muy interesante y útil que os recomiendo que guardéis en favoritos y consultéis de manera habitual (y aportad, que así ganamos todos) Os dejo también un enlace al vídeo de presentación de la herramienta:

Podéis acceder a la herramienta desde la siguiente url:

http://bibliore.com
http://bibliore.com
http://bibliore.com

Firmar bien para existir


La firma de los trabajos científicos puede traer dudas a los autores: ¿quiénes deberían aparecer como autores y en qué orden? ¿tiene cada autor una firma normalizada para aparecer siempre de la misma forma y ser recuperado en las bases de datos? ¿tenemos clara la firma normalizada de nuestra institución?

Para contestar la primera pregunta, ¿quién debería aparecer como autor, coautor y en qué orden?, os voy a remitir al blog de Lluís Codina(1), ya que lo explica muy bien y no tiene sentido que yo diserte aquí sobre lo mismo.

Para ayudar a responder la segunda pregunta, relacionada con la firma normalizada, tanto para autores como instituciones, os dejo aquí la propuesta de manual de ayuda a los investigadores españoles para la normalización del nombre de autores e instituciones en las publicaciones científicas(2). Este documento, que ya tiene unos años, fue elaborado para la FECYT por los grupos de investigación EC3 de la Universidad de Granada y Análisis Cuantitativos de Ciencia y Tecnología del CINDOC-CSIC.

Sin embargo, hay veces que las bases de datos cometen errores al incluir a los autores o según las diferentes prácticas editoriales de las revistas los apellidos pueden variar en su presentación. Esto es un problema cuando queremos seguir la trayectoria profesional e investigadora de un autor, calcular su productividad, visibilidad e impacto. Para resolver estos problemas de variabilidad de las firmas han surgido iniciativas en estos últimos años, como ORCID o ResearcherID. Pero tampoco me voy a meter a contar este tema porque ya hay alguien que lo ha hecho muy bien: mis colegas María Sobrido Prieto, Uxía Gutiérrez Couto y Carlos González Guitián publicaron en Index de Enfermería el artículo De la normalización de la firma científica a la identificación digital del autor(3)

Os dejo también un webinar que organizamos Paula Traver y yo en 2013 en SocialBiblio con Pablo de Castro como invitado para que nos contara en qué consiste ORCID. En el siguiente enlace tenéis la grabación del webinar y la presentación que utilizó durante la misma: ORCID: ¿una solución definitiva para la identificación de los autores?(4)

Ahora que ya tenéis información sobre quién puede firmar y en qué orden y la importancia de la firma, dejadme que os cuente una historia que suelo contar a mis alumnos. La historia de cómo uno de los estudios más relevantes del siglo XIX se atribuyó durante unos 50 años a un investigador fantasma y al que, sin embargo, todo el mundo citaba: el doctor O. Uplavici.

Jaroslav Hlava (1855-1924)

Todo comienza cuando me estoy documentando para preparar un curso. Llego a un artículo publicado en 1990 por Eugene Garfield(5) en el que habla de los errores que se encuentran en las citas y bibliografías. Aquí es donde me topo con la historia de la que os quiero hablar:

En 1938, el dr. Clifford Dobell contaba la historia del Dr. Uplavici(6), nacido en 1887 y que publicó su único paper en ese mismo año. Sí, no es una errata. Seguimos. El Dr. O. Uplavici, además, moría en el mismo momento en el que el Dr. Dobell escribía su historia, en 1938:

Imagen extraída de: Dr O. Uplavici (1887–1938) (6)

Dr. Dobell había escrito una monografía titulada The Amoebae Living in Man (1919). Quiso incluir en su bibliografía al Dr. Uplavici, ya que aparecía como autor del estudio en el que descubrió amebas en las heces y en las úlceras intestinales de pacientes con disentería. Realmente este descubrimiento no era nuevo, pero el autor informaba de que había contagiado exitosamente la disentería a varios gatos a partir de la inoculación intrarectal de heces disentéricas (que presumiblemente contenían las amebas) de humanos contagiados. Obtuvo 4 resultados positivos de 6 intentos. Por lo tanto, parece que estos fueron los primeros experimentos en los que la Entamoeba histolytica se transmitió del hombre a un gato: y cómo gatos, o gatitos, desde entonces se han utilizado ampliamente para el estudio experimental de la disentería amebiana.

Este estudio apareció publicado en checo en el Journal of Czech Physicians (7) Pero quien firmaba este artículo era el doctor Jaroslav Hlava (1855-1924), profesor de Anatomía Patológica en Praga.

Comenta el Dr. Dobell que fue incapaz de localizar ningún ejemplar del Journal of Czech Physicians (Prague) ni en Londres ni en ningún otro sitio. Consultó incluso el catálogo World List of Scientific Periodicals, pero no indicaba que existiera ningún ejemplar en ninguna biblioteca de Gran Bretaña. Os recuerdo que estamos a principios del s.XX. No se dio por vencido y tras muchas pesquisas, el Dr. Dobell consigue una copia mecanografiada gracias al Dr. J Drbohlav; su amigo checo, el Dr. F. Simer, fue quien se lo tradujo enteramente al inglés.

El paper de Hlava de 1887 estaba publicado en checo y se titulaba O úplavici. Předběžná sdělení (Sobre disentería. Comunicación preliminar)(7). Parece ser que nunca se había hecho una traducción oficial del paper a otro idioma y que los resultados del estudio se habían dado a conocer a la comunidad científica internacional a partir de un breve informe firmado por el Dr. S. Kartulis de Alexandria. Este resumen fue publicado en la revista alemana Centralblatt für Bakteriologie und Parasitenkunde. Sin embargo, por algún misterioso error, el nombre del autor fue enteramente omitido. En su lugar se tomó la primera parte del título del paper como si fuera el nombre del autor: O Úplavici (=Sobre disentería). Así fue como, en 1887, nacía el Dr. O. Uplavici de Praga y publicaba su primer ensayo sobre disentería amebiana.

Imagen extraída de: Ces auteurs qui n’ont jamais existé : Student, N. Bourbaki et la figure emblématique de la référence erronée, O. Uplavici (8)

A pesar de que el Dr. Kartulis comenta sobre su intercambio de correspondencia con el autor del paper, se refiere siempre a él como Uplavici y nunca por su verdadero nombre: Hlava. Es curioso también que alguien capaz de leer el artículo original en checo para publicar un resumen en inglés, pueda confundir el título del trabajo. Además, si se analizan los índices de la revista Centralblatt se observa que en el número 18, en el que se resumió el trabajo de Hlava, se le nombra como Uplavici, O., pero en el índice de temas del volumen aparece como Hlava, Uplavici y al final, en el índice de autores, la única entrada es Hlava (desaparece “Uplavici” sin explicaciones).

Esta situación provocó gran confusión en la literatura sobre la amebiasis y la atribución de la “Comunicación preliminar” de Hlava a varios autores: a veces la referencia es correcta a Hlava (aunque sin indicar inicial del nombre u otros calificadores), otras veces se hace referencia a “O. Hlava” (en vez de a J. Hlava), a “Hlava, Uplavici” (como si Uplavici fuera el nombre) o incluso usando “O. Hlava (O. Uplavici)” como si ambos fueran sinónimos. Incluso se ha llegado a mencionar a Hlava y a Updavici como si fueran dos autores diferentes que hubieran estudiado la disentería en gatos en sus comienzos.

Fue en 1910 cuando el Index-Catalogue of Medical and Veterinaty Zoology le otorga el título de Doctor a O. Uplavici. En 1905, en este mismo catálogo, había aparecido ya indexado el paper por primera vez, aunque la entrada estaba incompleta y se otorgó la autoría al Dr. O. Hlava. En 1910 se asigna la misma entrada a “Uplavici, O” seguido de la información “Dr.” consignado entre corchetes. No podemos saber por qué, los autores del catálogo, supieron que “O. Uplavici” era doctor.

Durante 50 años el Dr. O Uplavici ha aparecido citado en libros y revistas en Europa, América y Asia. Durante 50 años el autor real del estudio, Jaroslav Hlava, no obtuvo el reconocimiento por su trabajo.

Quizás en pleno siglo XXI ya no se perpetúen estos errores durante tantos años, pero es muy fácil que nuestro apellido aparezca mal escrito en alguna publicación y sea así incluido en una base de datos importante. Ahora sería más fácil pedir la modificación de estos errores, pero mientras tanto son citas nuestras que no aparecen y que no cuentan para nuestra producción científica. Y ojo, que nosotros también podemos ser los culpables de que un autor pierda autoría por citar mal su obra. Desde aquí te animo a que te tomes una tarde para mimar tu perfil profesional, darle una entidad a través de ORCID y ResearcherID, comprobar tus publicaciones y, por supuesto, normalizar tu firma. Tu yo del futuro te lo agradecerá.

Como siempre, si tienes alguna duda sobre firmas, autorías, cómo referenciar un artículo o cómo enviar un artículo para su publicación, recuerda que las bibliotecarias médicas estamos para ayudarte. Confía en tu bibliotecaria de cabecera.

BIBLIOGRAFÍA:

1. Artículos científicos: quién puede firmarlos y en qué orden. Ética y pragmatismo de la publicación académica [Internet]. Lluís Codina. 2018 [cited 2019 Mar 24]. Available from: https://www.lluiscodina.com/etica-publicacion-academica/

2. FECYT. Documento normalización de autores [Internet]. Información para investigadores | Recursos Científicos. [cited 2019 Mar 24]. Available from: https://www.recursoscientificos.fecyt.es/servicios/informacion

3. Sobrido Prieto M, Gutiérrez Couto U, González Guitián C. De la normalización de la firma científica a la identificación digital del autor. Index de Enfermería. 2016 Jun;25(1–2):56–9.

4. García-Puente M, Traver P, de Castro P. ORCID: ¿una solución definitiva para la identificación de autores? [Internet]. SocialBiblio. 2013 [cited 2019 Mar 24]. Available from: http://www.socialbiblio.com/materiales/orcid-solucion-definitiva-identificacion-autores

5. Garfield E. Journal editors awaken to the impact of citation errors. How we control them at ISI. Current Contents. 1990;41(13):367–75.

6. Dobell C. Dr O. Uplavici (1887–1938). Parasitology. 1938 Jun;30(02):239.

7. Hlava J. O úplavici. Předběžná sdělení . Časopis lékařův českých. 1887;26(5):70–4.

8. Lienhart A. Ces auteurs qui n’ont jamais existé : Student, N. Bourbaki et la figure emblématique de la référence erronée, O. Uplavici [Internet]. Club de l’Histoire de l’Anesthésie et de la Réanimation. [cited 2019 Mar 24]. Available from: https://www.char-fr.net/Ces-auteurs-qui-n-ont-jamais.html

Charla con Chema Cepeda en Hackeando la salud


Hace unas semanas tuve la gran suerte de poder pasar una hora charlando con Chema Cepeda en la primera temporada de su podcast Hackeando la Salud. Esta temporada cuenta con 10 podcast en los que ha entrevistado a gente muy interesante y de distintos ámbitos de las ciencias de la salud. Podéis consultar todos los episodios anteriores en su web Salud Conectada.

Hackeando la salud es la evolución del podcast de Salud Conectada en el que hablamos de todas aquellas iniciativas, estrategias y proyectos que están aportando valor a la salud. El programa en el que aplicamos la ética hacker porque estamos convencidos de que siempre hay una forma mejor de hacer las cosas y que ningún problema debería ser resuelto dos veces.

En esta charla hablé un poco sobre mi trayectoria profesional… ¿sabías que estuve un año trabajando como programadora en una multinacional? también hablo de SocialBiblio, proyecto que monté con Paula Traver y por el que en 2014 nos dieron el IX Premio Nacional SEDIC a la Calidad e Innovación. Pero también hablo de cómo puse en marcha las bibliotecas de los hospitales de Torrevieja, Vinalopó y Torrejón de Ardoz, de mi trabajo actual como Librarian as a Service (LaaS), de revistas depredadoras y de la situación que veo en el mundo editorial de las revistas científicas. Si te apetece escucharnos, porque fue más una charla entre amigos que una entrevista, te invito a que lo hagas y nos dejes algún comentario. Chema, gracias por el café:

#010 Hackeando la documentación científica con María García-Puente
#010 Hackeando la documentación científica con María García-Puente
#010 Hackeando la documentación científica con María García-Puente

Y te recuerdo que el año pasado estuve en Planeta Biblioteca, de Radio USAL, hablando con Julio Alonso sobre bibliotecas de hospital. Aquí tienes el enlace al post que publiqué en su momento: https://bibliovirtual.wordpress.com/2017/06/29/bibliotecas-de-hospital-en-planeta-biblioteca/

 

Nuevo filtro en PubMed y PMC


Cuando se realiza una búsqueda en PubMed o en PMC tenemos la opción de usar los filtros que aparecen por defecto en la parte izquierda de la pantalla. Los filtros permiten acotar los resultados para eliminar el mayor número de documentos no relevantes del conjunto de referencias recuperadas, es decir, no se deben aplicar sólo para reducir un número excesivo de resultados.

Pero también podemos aplicar estos filtros para recuperar subconjuntos que cumplan un criterio específico que nos interese o que nos pueda ayudar con nuestra investigación. Para ello, ahora PubMed y PMC nos ofrecen nuevos filtros.

Los filtros permiten acotar los resultados para eliminar el mayor número de documentos no relevantes del conjunto de referencias recuperadas

PubMed ofrece la opción data[filter] para acotar los resultados por aquellos que disponen de enlaces externos a información relacionada tanto en el campo Secondary Source ID on en el campo Link Out-Other Literature Resources. Estos enlaces pueden ser a otras bases de datos de la NLM o a repositorios de datos externos como Figshare.

El modo de uso de este filtro es muy fácil: desde el apartado filtros del menú lateral izquierdo, podemos localizarlo en el apartado Search Fields (donde, por cierto, ya desapareció el 1 de abril la opción de PubMed Commons); pero también lo podemos escribir a mano usando la expresión data[filter] en nuestra búsqueda.

PMC ofrece tres tipos diferentes de filtros:

  • has suppdata[filter] para localizar artículos con material suplementario
  • has data avail[filter] para localizar artículos que incluyen información sobre la disponibilidad de datos o declaración sobre la accesibilidad de esos datos
  • has data citations[filter] para localizar artículos que incluyen información sobre citas
  • has associated data[filter] sería el filtro que se puede usar de manera alternativa para recuperar información de cualquiera de los tres filtros anteriores.

Al igual que en PubMed, los filtros en PMC se pueden localizar en el menú lateral izquierdo o se pueden incluir directamente como expresiones en nuestra estrategia de búsqueda.

PubMed: (“diabetes mellitus”[MeSH Terms] AND data[filter])

PMC: (“diabetes mellitus”[MeSH Terms] AND has suppdata[filter])

Como podemos observar, los filtros de PMC son mucho más específicos que el de PubMed, que engloba mucha más información.

 

Si esta información te ha resultado útil y crees que en tu institución sería buena idea que yo os diera un curso de formación sobre búsquedas bibliográficas en PubMed, ponte en contacto conmigo para pedir presupuesto (tus datos no se almacenarán ni tratarán de ninguna forma, sólo se utilizarán para ponernos en contacto contigo en relación al tema del formulario):

PubMed Commons desaparece


En 2013 os anunciaba un proyecto piloto de PubMed: PubMed Commons. La idea era facilitar la conversación entre autores, permitiendo los comentarios en los artículos indexados en PubMed. Con esto se pretendía agilizar el intercambio de información evitando los tiempos de espera si alguien quería publicar un comentario a un artículo. También podía servir al resto de autores/investigadores para saber si un tema era interesante para la comunidad y cuál era la tónica general, lo que podía facilitar la decisión de seguir investigando o replicando estudios.

Hoy nos anuncian que PubMed Commons dejará de funcionar este mes. Os añado la comunicación:

PubMed Commons has been a valuable experiment in supporting discussion of published scientific literature. The service was first introduced as a pilot project in the fall of 2013 and was reviewed in 2015. Despite low levels of use at that time, NIH decided to extend the effort for another year or two in hopes that participation would increase. Unfortunately, usage has remained minimal, with comments submitted on only 6,000 of the 28 million articles indexed in PubMed.

While many worthwhile comments were made through the service during its 4 years of operation, NIH has decided that the low level of participation does not warrant continued investment in the project, particularly given the availability of other commenting venues.

The discontinuation plan is as follows:

  • New comments will be accepted through February 15, 2018.
  • Comments will continue to be visible on the PubMed and PubMed Commons websites through March 2, 2018.
  • Users wishing to access the comments after March 2, 2018, will be able to download them from NCBI’s website.

Many thanks to all of you who participated in this experimental effort to enhance the opportunities for interaction about published biomedical literature.

Suponemos que este cambio conllevará a su vez otro rediseño de la home de PubMed, ya que ahora una de las columnas estaba dedicada exclusivamente a los comentarios dejados por los autores:

desaparece pubmed commons

 

Como veis en la nota del NIH, aún podréis acceder a los comentarios desde PubMed y desde la web de PubMed Commons hasta el 2 de marzo de este año.

PubMed Commons

Me gusta PubMed Labs porque siempre está probando cosas interesantes. Algunas siguen para adelante, otras desaparecen, pero esto demuestra que las bases de datos como meros espacios (virtuales) de almacenamiento de la información forman parte del pasado. Apuesto que en un futuro cercano las búsquedas en PubMed se basarán en NLP (Natural Language Processing) y en Inteligencia Artificial. Pero mientras siga como hasta ahora, si no sabes usar los descriptores Mesh, te recomiendo que acudas a tu bibliotecaria de cabecera si quieres ahorrar tiempo y hacer búsquedas eficientes.

Gracias por este 2017. Feliz Año 2018.


El balance de 2017 ha sido bueno. A nivel laboral lo termino con más clientes satisfechos y trabajos que llenan mi tiempo de tareas interesantes que me han hecho crecer y aprender un poquito más todos los días. Además de dar servicio a varios hospitales y algunos laboratorios como Librarian as a Service, he liderado un proyecto de formación online a nivel europeo dentro de EAHIL, dado formación presencial en varias instituciones, asistido a congresos donde he presentado mi primera comunicación oral en inglés, participado en un grupo de trabajo de bibliotecas médicas en BiblioMadSalud, colaborado en un libro con un capítulo específico (saldrá, espero, el próximo año: os avisaré) y me hicieron una entrevista en la radio

A nivel personal he viajado, he conocido a muchos profesionales que se han convertido en amigos, he leído y visto muchas series en inglés. He ido a conciertos, a exposiciones, a restaurantes. He disfrutado de los amigos de siempre y me he alegrado con sus buenas noticias.

Ha sido un año largo, pero se me ha pasado rápido. Y tú has estado ahí, de alguna manera has hecho que mi faceta laboral o personal haya sido excepcional y quiero agradecértelo y pedirte que sigas formando parte de todo esto en 2018. Feliz año.

Feliz Año 2018 Bibliovirtual

 

Predatory journals y la publicación científica


La guerra de las grandes editoriales y proveedores de revistas contra el acceso a las publicaciones científicas saltándose las barreras de pago es el tema de conversación hoy en día. No voy a explicar aquí mucho más de lo que se puede leer en algunos artículos (para hacerse una idea os dejo este artículo publicado en El País). Resumiendo:

@gominolasdepetroleo

Es decir, un investigador o un grupo de investigadores consigue fondos para investigar. Muchas veces son becas estatales. Cuando alguien investiga no lo hace para guardar los resultados en un cajón, sino para darlos a conocer al resto de la comunidad científica y la sociedad, de manera que todos podamos beneficiarnos y que el conocimiento crezca y se distribuya, generando nuevas investigaciones y hallazgos. ¿Cómo se difunde ese conocimiento? Mediante la publicación científica. Normalmente, para publicar un artículo el autor ha de pagar por ello. Pero antes de que el artículo sea publicado, tiene que pasar una revisión por pares (os recomiendo este post de Santiago Campillo para entender un poco más en qué consiste). Demos un salto (doy por hecho que sabéis que desde que se termina de escribir un artículo y se publica pueden pasar varios meses, para más info os remito al post que os acabo de mencionar de Santiago Campillo). El autor/autores ha tenido, muy probablemente, que pagar para que su artículo aparezca en esa publicación. Un tiempo después, este autor, tal vez, necesita acreditar que ha publicado en esa revista (por ejemplo para optar a una promoción laboral). Para adjuntar una copia de ese artículo publicado en esa revista ha de tener acceso a esa revista. Revista cuya suscripción para acceder al texto completo tiene un precio. Precio que ha de pagar o bien él o bien la institución para la que trabaja. Es decir, ha de pagar por algo que ha escrito él y por lo que además ya había abonado algo en su momento. En muchos casos, si no tiene forma de acceder al artículo mediante suscripción, suele hacerlo a través de Sci-Hub. A veces, aunque tenga acceso a través de su institución también usa Sci-Hub (véase el artículo de 2016 publicado en Science).

Puede que el artículo esté publicado en una revista que soporta Open Access. En ese caso es seguro que el autor ha pagado por publicar anteriormente. Lo bueno es que ahora cualquiera puede acceder libremente y sin coste a esa publicación científica. Bueno, la idea es que la ciencia sea abierta para todo el mundo, así que el modelo Open Access es el ideal.

Pero claro, publicar, aunque pagues por ello, no es fácil. Como hemos comentado al principio, publicar implica un proceso de revisión que no siempre se pasa. O se tarda mucho en pasar y cuando queremos publicar, otros investigadores se nos han adelantado y sus trabajos tienen más visibilidad que el nuestro precisamente por ser pioneros. Así que nuestro autor decide buscar otras revistas, quizás menos importantes pero con menos trabas a la hora de publicar. En los últimos años han aparecido editoriales y revistas que publican todo lo que se les envía. Se las conoce como predatory journals y lo único que buscan es enriquecerse con los fees que cobran a los autores que quieren publicar. No suelen tener revisores que validan el fondo y forma de los artículos. O sí tienen revisores, pero son elegidos por un equipo editorial que realmente no existe (artículo de Nature titulado: predatory journals recruit fake editor. Muy interesante su lectura, por cierto). El autor, que no tiene mucha práctica en publicar y no conoce muy bien el arduo proceso que se esconde tras el envío del manuscrito hasta su publicación, ve que le cuesta lo mismo, incluso piensa que le sale gratis, publicar en una de estas revistas que, además, es Open Access.

Pero, ¿qué son las predatory journals? Es un concepto que acuñó el bibliotecario Jeffrey Beall para referirse a los editores que crean revistas “científicas” cero rigurosas en sus publicaciones, que se valen del modelo OpenAccess para lucrarse con el dinero que le cobran a los autores por publicar. Podéis leer el artículo de Beall publicado en 2012 en Nature: Predatory publishers are corrupting open access.

Beall empezó a recopilar los títulos de estas revistas y de sus editores, con el fin de facilitar a los investigadores la localización de publicaciones que podrían poner en entredicho los resultados de su investigación. Publicó una primera lista en 2012, que desapareció al cabo de un tiempo debido a problemas políticos. Algunas editoriales incluidas en la lista, que estaba alojada en los servidores de la universidad de Colorado, acusaron a Beall por difamación. De la noche a la mañana, en enero de 2017, la lista desapareció de Internet y este hecho fue considerado por muchos como un desastre:

After the website was taken down, medical researcher Roger Pierson of the University of Saskatchewan said, “To see Beall’s work disappear would be an absolute disaster,” adding, “From an academic perspective, this represents the absence of an extremely important resource.”

Con el tiempo, apareció la Cabell’s blacklist, un listado como el de Beall, de consulta previo pago. En agosto de este mismo año reapareció una copia de la lista de una cache de la web original. Ahora mismo podéis consultar una lista actualizada en https://beallslist.weebly.com/ que no está publicada por Beall como se puede leer en el disclaimer:

I am not Jeffrey Beall. I prefer my identity to be anonymous, largely for the reasons that Beall mentioned in his recent article (see here). However, I can tell you that I am a postdoctoral researcher in one of the european universities and have a hands-on experience with predatory journals.
I will keep the list updated as much as possible, although I suspect I simply won’t have time to do as thorough job as Beall. Hopefully people will point me to the new, possibly predatory journals and publishers. However, expect the list’s applicability to diminish over time. That is why I strongly suggest anyone that deals with publishing academic articles to read the information available on ThinkCheckSubmit.org, which has tips about how to publish in a journal that is not predatory. I would also suggest you to read Beall’s criteria for identifying a predatory publisher.

Sin embargo, tanto la lista de Beall como la de Cabell, tienen sus pros y sus contras. Rick Anderson publicó en julio de 2017 un artículo sobre ello en Scholarly Kitchen.

Está claro que la facilidad de publicación de contenidos que tenemos con Internet favorece el intercambio de información. De cualquier tipo de información. Los bibliotecarios médicos tenemos un papel importante en cuanto a la alfabetización informacional de nuestros usuarios, que muchas veces desconocen el mundo de las predatory journals y además se ven presionados por la necesidad de publicar mucho en poco tiempo. Los especialistas en gestión de la información científica debemos instruir y guiar a aquellos que necesitan publicar, aportando las herramientas disponibles, desde listados como el de Beall a las normas específicas de cada revista, para que el proceso de publicación sea lo más satisfactorio y exitoso posible. Por eso, si quieres publicar, no dudes en ponerte en contacto con tu bibliotecario médico de cabecera para que te dé algunos consejos y te guíe en lo que necesites.

 

 

Hospitalizaciones potencialmente evitables por condiciones que afectan a pacientes crónicos o frágiles


Ya está disponible el nuevo volumen del Atlas de Variaciones en la Práctica Médica, dedicado a las hospitalizaciones potencialmente evitables por condiciones que afectan a pacientes crónicos o frágiles.

¿Por qué se miden las hospitalizaciónes potencialmente evitables?

La atención a los pacientes con condiciones crónicas y/o frágiles implica la coordinación de distintos servicios (atención ambulatoria, atención hospitalaria y/o servicios sociales) cuyo objetivo es mejorar la calidad de vida de estos pacientes, evitar la descompensación de su enfermedad y las hospitalizaciones que pudieran derivarse de este deterioro.

Trabajos recientes sugieren que las hospitalizaciones potencialmente evitables ligadas a condiciones que afectan a pacientes crónicos o frágiles, podrían considerarse un indicador de la forma en la que el sistema sanitario maneja a estos pacientes. De esta manera, la aplicación adecuada de intervenciones habitualmente proporcionadas por atención primaria (prevención primaria, diagnóstico, tratamiento y/o seguimiento), los cuidados ambulatorios especializados, el uso apropiado de la atención hospitalaria, la cooperación entre niveles asistenciales, y la coordinación con los servicios sociales, reducirían las tasas de este tipo de hospitalizaciones.

 

Como nos comenta Montserrat Salas, del Instituto Aragonés de Ciencias de la Salud, en el nuevo Atlas online se pueden ver las diferencias entre hombres y mujeres y mayores (65-79 años) y más mayores (> 80 años), identificando así factores asociados a dichas hospitalizaciones por Comunidades Autónomas y hospitales del Sistema Nacional de Salud.

La unidad de investigación en servicios sanitarios- ARISPH del Instituto Aragonés de Ciencias de la Salud- reporta periódicamente la variación y la evolución de este tipo de eventos a través del Atlas de Variaciones de Práctica Médica en el SNS español.

Podéis citar este atlas así cuando lo uséis o nombréis en vuestros trabajos:

Variaciones en la Práctica Médica (VPM) www.atlasvpm.org. Zaragoza (España): Instituto Aragonés de Ciencias de la Salud – Instituto Investigación Sanitaria Aragón. Angulo Pueyo E, Ridao Lopez M, Martínez Lizaga N, Seral Rodríguez M, Bernal-Delgado E, por el grupo Atlas VPM. Atlas de variaciones en la práctica médica en Hospitalizaciones Potencialmente Evitables condiciones que afectan a pacientes crónicos o frágiles en el Sistema Nacional de Salud, Mayo 2015; Disponible en: www.atlasvpm.org/vol8-hpe

Consulta el mapa:

http://www.atlasvpm.org/vol8-hpe
http://www.atlasvpm.org/vol8-hpe
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High Impact PubMed: buscar por especialidades


A través de un tuit de la cuenta Biblioteca de Salut he tenido conocimiento de la herramienta High Impact PubMed, desarrollada por la Universidad Case Western Reserve, y que permite realizar búsquedas en PubMed acotando los resultados a las 20 revistas de una especialidad concreta y basándose en el índice h.

El buscador acepta búsquedas complejas (con términos MeSH y operadores booleanos), aunque se trata de un cuadro de texto simple. Los resultados se ven directamente en la página de resultados de PubMed, donde la aplicación ya filtra por las revistas de la especialidad elegida. Así, por ejemplo, la búsqueda “Diabetes Mellitus”[Majr] AND “Hypertension”[Mesh] en PubMed devuelve, a día de hoy, 29 de agosto de 2017, 12059 resultados. Tenemos la opción de acotar los resultados con el filtro Core Clinical Journals que nos mostraría artículos publicados en revistas con alto F.I. (sin especificar especialidad) y, en ese caso, reduciríamos la búsqueda a 1235 resultados. Sin embargo, High Impact PubMed ofrece la posibilidad de buscar sólo en revistas de la especialidad, por ejemplo, Diabetes, lo que nos ofrece un total de 1775 resultados.

Si quisiéramos buscar en revistas de más de una especialidad, sólo tendremos que añadirla al cuadro de búsqueda, y la aplicación añadirá esos 20 títulos a nuestra estrategia de búsqueda.

Una herramienta muy útil que nos permite ahorrar tiempo a la hora de crear filtros específicos para nuestra especialidad. Mi sugerencia: crea tu propio filtro personalizado. Para ello copia y pega el filtro que crea esta herramienta y crea uno propio desde tu perfil de MyNCBI, de esta forma tendrás siempre disponible un filtro con las revistas de tu especialidad cada vez que hagas una búsqueda.

http://hipubmed.com/
http://hipubmed.com/
http://hipubmed.com/