Search-a-Thon


Searchathon

Search-a-Thon es el último proyecto en el que me he embarcado. El año pasado empecé a acudir como voluntaria a varios de los hackathones organizados por HackathonLovers. Tras ver cómo funcionaban, decidí, animada por una amiga, intentar hacer algo parecido pero enfocado en mi trabajo. En marzo-abril empecé a darle forma, contactar con posibles colaboradores, buscar patrocinios, preparar la web y en septiembre lo hice público.

¿En qué consiste?

Un hackathon es un evento lúdico y competitivo donde se propone un problema que ha de resolverse por equipos en un periodo de tiempo corto (entre uno y dos días normalmente). En los hackathon el problema se suele resolver con el desarrollo de una aplicación, una web, un algoritmo o un prototipo. La premisa me venía muy bien porque esto es, precisamente, lo que hacemos en una investigación: hay un problema y hay que resolverlo.

Por otro lado, otra de las tareas que hago como bibliotecaria/documentalista especializada en Ciencias de la Salud es la formación de personal sanitario en búsquedas bibliográficas y en gestores de referencias (entre otras cosas).

Así, con la idea del hackathon y con la de las formaciones, decidí unirlas y crear un evento en el que se dieran las dos cosas. El nombre era fácil: search (buscar)-athon (como terminación de marathon). La iniciativa era buena y no me costó conseguir que otros colegas y amigos se unieran a colaborar.

Pero, ¿en qué consiste? Bien, el Search-a-Thon tendrá lugar durante un sábado y parte de un domingo en Madrid (16 y 17 de noviembre de 2019). El sábado comenzaremos con varias charlas y talleres relacionados con la metodología de la investigación, las búsquedas bibliográficas y los gestores de referencias.

Luego formaremos equipos, un máximo de 5 componentes por equipos aunque lo ideal es que sean 4. Estos equipos se intentará que sean multidisciplinares porque en la diversidad es donde encontramos la excelencia. Para mí, el equipo ideal debería contar con perfiles diferentes (medicina, enfermería, bibliotecas, investigación, biología, etc. también estudiantes de cualquier rama biosanitaria) para que los conocimientos de todos se complementen entre sí. Una vez que los equipos estén formados lanzaremos una pregunta o un caso clínico o de intervención. Cada equipo tendrá que desarrollar la estrategia de búsqueda para MedLine (a través de PubMed, por ejemplo), en EMBASE y en Cochrane, descargar los resultados a un gestor de referencias (Zotero o Mendeley) y entregar al jurado una plantilla -las daremos nosotros- con el informe de búsqueda. Durante este tiempo, los mentores estarán dando apoyo a los participantes, resolviendo dudas y guiando. Recordad que el fin último es el aprendizaje, aunque tenga un punto de competición también.

¿Cómo participar?

Es necesario inscribirse y adquirir las entradas. De todas formas en nuestra web tienes toda la información:

Compra tus entradas

Si quieres colaborar pero no puedes participar, se han dejado también unas entradas de donación que ayudarán a llevar a cabo el evento. Contamos con tres patrocinadores pero no nos cubren todos los gastos, así que cualquier ayuda es bienvenida :)

¿Dudas o preguntas?

Puedes escribirnos un correo a info@searchathon.es o darte de alta en nuestra newsletter desde http://searchathon.es

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Libro blanco sobre las partes interesadas en Open Access


La International Society for Medical Publication Professionals publicó hace poco el libro blanco sobre las partes interesadas en Open Access, sobre todo de cara al Plan S que entrará en vigor próximamente. El libro está en inglés pero es fácil de leer:

#20 post invitado: Sci-Hub en las bibliotecas


En el post invitado de hoy participa Elena Pastor, documentalista especializada en Ciencias de la Salud que actualmente trabaja como bibliotecaria en Bibliosalut.com y es parte del grupo de trabajo del canal de Telegram Investiga, que algo queda. Elena, como todas las bibliotecarias del sector, vemos cómo muchos de nuestros usuarios hacen un uso indiscriminado de la web sci-hub, sin saber muy bien en qué consiste, cómo funciona o quién está detrás. En el post de hoy Elena Pastor nos habla de esta web:

Si consultamos la Wikipedia podemos ver que

Sci-hub es un repositorio y página web de más de 62 millones de artículos académicos. Fue fundado por Alexandra Elbakyan, de Kazajistán, el 5 de septiembre del 2011, como reacción contra el alto coste de compra de los artículos académicos.

La propia creadora de esta web, Alexandra Elbakyan, como investigadora de un país emergente como es Kazajistán, no podía acceder a los artículos que necesitaba para sus trabajos, seguramente por falta de medios de su centro, y debido a los precios de los artículos no podía asumir su compra personalmente. Es en ese momento cuando decide crear una web que se saltase los paywall y así poder dar acceso a todo el contenido científico a otros investigadores que, igual que ella, contaban con un acceso limitado a los recursos. Entonces, ¿en qué momento se pervirtió este sistema que ofrecía una visión tan ideal? Pues cuando los profesionales de los países occidentales, los cuales sí podían acceder a los artículos porque sus bibliotecas pagan suscripciones y en muchos casos sí podían asumir la compra personalmente, empezaron a utilizarlo.

Desde hace un tiempo el uso de Sci-Hub por parte de los usuarios lleva por la calle de la amargura a las documentalistas de bibliotecas especializadas porque no les llegamos a hacer entender que no hace falta piratear para poder conseguir los artículos. Tenemos un sistema de préstamo interbibliotecario a nivel español que funciona perfectamente, podríamos decir que es una rueda muy bien engrasada. Además, en algunas bibliotecas, entre ellas Bibliosalut.com, podemos solicitar artículos a otros consorcios europeos como el italiano NILDE o el alemán SUBITO, así que difícilmente damos respuesta negativa a las peticiones: en nuestra biblioteca servimos a nuestros usuarios el 94% de las peticiones totales, durante 2018 sólo un 4,89% fue imposible encontrarlas en otras bibliotecas españolas o europeas.

Muchos de estos usuarios ni siquiera saben cómo funciona Sci-Hub. Este repositorio se nutre de los contenidos que suscriben las bibliotecas, especialmente las universitarias. Colaboradores de este repositorio acceden a las publicaciones a través de las bibliotecas de las universidades y descargan en sus servidores el máximo número de referencias, creando un problema a estos centros porque los proveedores detectan un uso inadecuado de los recursos y cortan esa suscripción, por lo que los investigadores de esa universidad ya no puede acceder. Paradójicamente, muchos acabarán entrando a Sci-Hub para acceder a las referencias a las que tenían acceso antes del pirateo.

Cuando pregunto a los usuarios si conocen cómo consigue Sci-Hub los artículos no lo saben; cuando les pregunto si creen que piratean o lo hacen porque están totalmente de acuerdo con el acceso abierto a las referencias todos dicen, convencidísimos, que sí, que quieren todo en acceso abierto, pero cuál es la sorpresa cuando, si analizamos la producción científica de ese profesional, vemos que no ha publicado ninguno o casi ningún artículo en Open Access. He aquí la paradoja, no queremos a las editoriales y los pirateamos cual Robin Hood pero no salimos de su sistema a la hora de publicar.

He aquí la paradoja, no queremos a las editoriales y los pirateamos cual Robin Hood pero no salimos de su sistema a la hora de publicar.

Muchos usuarios se quejan porque para solicitar un artículo tienen que hacer demasiados clics y eso les quita tiempo. Durante estos meses he tenido que utilizar mi biblioteca como usuaria, estoy en el proceso de redacción de mi trabajo de final de máster y me he dado cuenta de lo maravillosa que es. Cabe decir que no soy una de las que tramitan las peticiones así que no me estoy tirando flores a mí misma. Empecé a hacer las búsquedas y muchos artículos estaban accesibles en Open Access, fui guardándolos en mi gestor bibliográfico y los que no podía tener en ese momento los fui pidiendo. En mi gestor guardé unos 20 ó 30 artículos, tenía que ir leyéndolos, así que no necesitaba los 80 que encontré porque no me los leería al momento. En pocos días tuve todos los artículos que había solicitado a mi biblioteca sin problemas y sin necesidad de piratear nada.

Además, tenemos diferentes sistemas para poder acceder a muchos artículos de forma gratuita y legal, María lo explica en su entrada Acceso al pdf gratuito de forma legal, gracias a complementos como UnpayWall podemos saber en el momento en el que hacemos la búsqueda si ese artículo está accesible porque el candado se pone en color verde, puede que sea el artículo enviado a la revista o el depositado en el repositorio (legal) de turno.

Sabemos que es difícil acabar con el pirateo, pero debemos ser conscientes de que, sea o no lícito el fondo, la realidad es que se está robando y se hace a la propia biblioteca, a la que no llegamos a acceder porque creemos que hay demasiados clics para acceder al texto completo. 

Como usuarios nuestros profesionales deben saber que en la biblioteca:

  • Dejamos de controlar cuáles son sus necesidades. Si no nos solicitan artículos no sabemos cuáles son las revistas que más consultan y, por lo tanto, no podemos pedir que se suscriban.
  • Con la bajada del uso de los recursos de la biblioteca las estadísticas bajan y, sin uso, los recursos tienen que eliminarse. Podéis ver en las estadísticas de nuestra biblioteca cómo ha bajado el presupuesto durante estos últimos años y cómo ha bajado el uso del Servicio de Obtención de Documentos.
  • Las bibliotecas ofrecemos muchas más cosas que acceso a los documentos, pero al no acceder a ella el profesional cree que sólo con el acceso al texto completo le basta, dejan de usar el resto de servicios: formación, atención al usuario, servicio de búsquedas bibliográficas, etc.

En diferentes jornadas y reuniones hemos propuesto otros sistemas para poder acceder a los artículos igual que se hizo en su momento con el pirateo audiovisual, un acceso tipo Netflix será el modelo del futuro y al cual las bibliotecas nos suscribiremos y adaptaremos como hemos ido haciendo durante estos años en los que ha cambiado tanto el modelo de acceso a los contenidos científicos. También irá en aumento la publicación en Open Access.

Si necesitáis información podéis acudir a vuestra biblioteca y os informaremos sobre las diferentes vías. Open Access no significa menos calidad, recuérdalo. Pero, mientras todo esto se pone en marcha y se convierte en una realidad, seguid acudiendo a vuestra biblioteca y si no sabes si tienes pregúntanos y te enviaremos a la de tu comunidad autónoma.

#19 post invitado: Huyendo de la investigación de individuos: los diseños ecológicos


En el post invitado de hoy abrimos las puertas del blog a Daniel Cuesta Lozano. Daniel es enfermero especialista en salud mental, doctor por la Universidad de Málaga, profesor del Departamento de Enfermería de la Universidad de Alcalá y parte del Grupo CUYDET-UAH, Grupo de Investigación en Cuidados y Determinantes Sociales de la Salud Comunitaria de la Universidad de Alcalá. Además de su perfil en twitter podéis seguir su nueva cuenta de Instagram: @daniel_cuesta_lozano

Hablando con él me comentó que estaba preparando una entrada sobre la investigación con estudios de diseños ecológicos. Aquí tenéis el resultado. Espero que os interese tanto como a mí:

Huyendo de la investigación de individuos: los diseños ecológicos

 

Querer vincular resultados en salud de las personas que viven una ciudad con las circunstancias de esa ciudad parece sencillo, si eliminamos el tráfico de coches hay menos atropellos, pero si queremos hilar más fino y encontrar correlaciones, algún patrón causa–efecto o algo así, eso ya es más complicado. La principal razón: lo que habitualmente entendemos como resultados de salud son parámetros individuales y las características de una ciudad solo pueden concebirse de forma colectiva.

 

Javier Segura, médico salubrista, escribió hace unos años La historia de un viaje en tren, un breve relato sobre cómo variaba la mortalidad entre los barrios de Madrid que atravesaba el tren de cercanías desde Colmenar Viejo (en el norte) a Parla (en el sur). Este patrón norte–sur es muy recurrido y diversas publicaciones lo han divulgado, sobre todo a partir del Atlas de Mortalidad de la OMS de 2009 (jamás entenderé por qué recurrimos a la muerte para hablar de la salud). A veces varía, pero siempre encontramos un patrón territorial en la distribución de resultados de salud, ¿acaso todos los enfermos se van a vivir al sur? Una forma de dar respuesta a esta y a otras preguntas, una metodología, es la investigación con estudios de diseño ecológico, uno de los diseños más sencillos y menos utilizados en la investigación en salud por lo limitado de sus mediciones, su susceptibilidad de sesgo y, si me apuráis, la tendencia individualista de nuestra sociedad que hace que nos olvidemos de que vivir en sitios y con gente nos afecta.

Riqueza vs Esperanza de vida

Los estudios ecológicos no analizan individuos, sus unidades de análisis son colectivas. Estudian grupos, barrios, ciudades, etc., y pueden ser atractivos para la investigación si asumimos que la salud del grupo es más que la suma de la de los miembros individuales. Pero su atractivo también reside en la fácil implementación del trabajo de campo: se reduce la recolección de datos, muchas veces recopilados de forma ordinaria por la Administración, y te evitan el muestreo y reclutamiento de los sujetos. Aunque disponer de datos recopilados rutinariamente es una ventaja limitada, porque no decides tú qué variables utilizar y tienes que adaptarte a lo que haya, pero mola mucho que te den los datos ya recogiditos en un Excel, y lo sabéis.

 

Dentro de los estudios ecológicos encontramos varios diseños: los exploratorios, los de grupos múltiples, los de series de tiempo y los mixtos. Os cuento:

 
  • Estudios exploratorios: Comparan tasas entre muchas regiones continuas en un momento concreto, o de la misma región a lo largo de un periodo. Es un descriptivo.
  • Estudios de grupos múltiples: Son los más comunes. Tienen ya un carácter analítico y evalúan la asociación entre los niveles de exposición (promedios) y las tasas de morbilidad, mortalidad o lo que interese.
  • Estudios de series de tiempo. Fácil de deducir: compara las variaciones temporales de los niveles de exposición y variaciones en la frecuencia de una enfermedad, por ejemplo.
  • Estudios mixtos. Combinan dos metodologías: estudios de grupos múltiples con estudios de series de tiempo. La riqueza de los datos es mucho mayor.
 

Aunque a priori puedan molar estos diseños, ojo con hacer inferencias causales con este tipo de estudios. Ya lo advertíamos antes, esa búsqueda de relaciones causa–efecto que tanto nos gusta en ciencias de la salud es difícil de encontrar con esta metodología. Hacer inferencias individuales a partir de estudios poblacionales está feo, y es lo que conocemos como falacia ecológica: aceptar relaciones causales que en realidad son inexistentes partiendo de la base de que los resultados arrojados por un estudio ecológico son extrapolables a contextos individuales. Y no.

Este fenómeno, que tiene que ver con pedir a estos estudios lo que no te dan, o usarlos para lo que no sirven (pídele peras al olmo, a ver) ha llegado a desprestigiar en cierta medida estos diseños, que por el contrario han demostrado ser muy útiles si se utilizan bien.

En 1992, The Lancet publicó el estudio Bobak y Leon Air pollution and infant mortality in the Czech Republic, con un diseño de grupos múltiples que encontró la consistencia en sus resultados que otros estudios diseñados con metodologías individualistas no habían alcanzado. También se utilizó este diseño en 1849 para el estudio sobre el cólera de William Farra y John Snow (sí, se llamaba John Snow), un estudio sobre una enfermedad muy desconocida aún, y que sentó las bases de la epidemiología moderna.

Las limitaciones existen: a la de adaptarte a la información recogida de forma rutinaria está la falacia ecológica (insisto, basta con utilizar estos diseños para lo que sirven y no para otra cosa), y se unen otras que algunos hemos podido experimentar: el nivel de desagregación de los datos no siempre es igual (algunos están por distrito, otros por municipio), y la territorialización que hace cada Administración es distinta (intenta superponer distritos municipales, con zonas básicas de salud, con códigos postales y verás qué risa), las unidades de análisis tienen que ser suficientes (tú puedes querer analizar algo de los distritos municipales de Alcalá de Henares, pero son cinco… cinco datos dan para muy poco análisis, cunden menos de lo que cuestan), etc.

 

Ante estas limitaciones podemos abandonar estos diseños y dedicarnos a estudiar a individuos, concibiéndolos como seres aislados no influidos por nada ni nadie, o podemos pararnos a pensar, leer y formarnos para saber meterle mano a una metodología que nos aporta información sobre aspectos que de otra forma son inabarcables. Yo me apunto.

Cómo detectar revistas depredadoras


Hace unos meses os hablaba de las revistas depredadoras y hoy, a raíz de una conversación surgida en una lista de distribución de bibliotecarios médicos, os quiero hacer partícipes de las estrategias que se pueden utilizar para diferenciar una revista depredadora de otra que no lo es, sobre todo a la hora de enviar un artículo para su publicación. La mayoría de la información que os pongo a continuación proviene de una compilación realizada por Eleanor Truex, bibliotecaria médica de Presence Health’s Lakeshore Region y del Saint Francis Hospital in Evanston (IL, EEUU)

Web sites

Lo primero que tenemos que tener claro es que es a veces no se puede estar 100% seguro de si una revista es depredadora o no. Podemos utilizar la herramienta Think Check Submit, que nos da recomendaciones sobre cómo publicar en revistas que no son depredadoras, y que además está traducida a varios idiomas (entre ellos el castellano).

Otra opción sería tener en cuenta los criterios publicados por Jeffrey Beall en 2015 para determinar los editores open-access depredadores. También podéis consultar el listado de editores creada por Beall o incluso el listado de títulos de revistas en el caso de que no se localice al editor.

Guías de bibliotecas

Algunas bibliotecas universitarias americanas tienen guías que te pueden ayudar en el proceso de distinguir si estás ante una revista depredadora. En esta guía de la biblioteca de la Universidad del Estado de Iowa os explican además por qué es malo publicar en una revista de este tipo.

Pero en España también podemos encontrar iniciativas similares. Desde la biblioteca de la Universidad de Sevilla también nos ofrecen algunas pautas para detectar las revistas depredadoras y poder evitarlas.

Artículos

En este artículo, la tabla número 10 ofrece un listado de características destacadas de las revistas depredadoras potenciales:

  • Shamseer L, Moher D, Maduekwe O, et al. Potential predatory and legitimate biomedical journals: can you tell the difference? A cross-sectional comparison. BMC Medicine. 2017;15(1). doi:10.1186/s12916-017-0785-9
Table 10. Salient characteristics of potential predatory journals doi:10.1186/s12916-017-0785-9

En el siguiente documento de trabajo de Blobaum se propone una checklist para revisar la calidad de las revistas antes de enviar el artículo para su publicación.

  • Blobaum P. Blobaum’s Checklist  for Review of Journal Quality for Submission of Scholarly Manuscripts. Faculty Research and Creative Activity. May 2013. https://opus.govst.edu/faculty/27.

El resumen de este trabajo dice así:

This checklist gives authors a list of quality indicators to assist in the evaluation of journal quality when considering what journal to submit a manuscript to. None of these indicators establish credibility and legitimacy alone, but together may build a body of evidence that will support evaluative judgments. Pay-to-publish models, and charges to publish articles in open-access format have been adopted by legitimate and reputable publishers over time, but the solicitation of manuscripts by new publishers, especially those opaque policies and promising a fast turn around and publication time, and promising peer review have proliferated, and many of these publication venues are questionable at best, unethical to say the least, and minimally, scams. Authors should use caution and consult with librarians and colleagues when considering publication venues.

En este otro artículo de Hoffecker se hace un análisis de la lista de Cabell:

  • Hoffecker L. Cabells Scholarly Analytics. Journal of the Medical Library Association. 2018;106(2). doi:10.5195/JMLA.2018.403

Y ojo con las revistas indexadas en PubMed, ya que algún título de revista depredadora se ha llegado a colar. En este artículo publicado en el CMAJ hablan de ello:

  • Manca A, Moher D, Cugusi L, Dvir Z, Deriu F. How predatory journals leak into PubMed. CMAJ. 2018;190(35):E1042-E1045. doi:10.1503/cmaj.180154

En este artículo publicado en Acta Médica Portuguesa podéis leer más información sobre la crisis de la publicación y las revistas depredadoras:

  • Hanscheid T, Hardisty DW, Henriques SO. The Crisis in Scientific Publishing: A Holistic Perspective About Background Issues Associated with Predatory Publishing. Acta Médica Portuguesa. 2018;31(10):524-526. doi:10.20344/amp.10762

Características de la web del editor

  1. Indexación: si en la web se indica que “algunos artículos han sido indexados en PubMed y PMC” deberían saltar las alarmas. Esto significa que los artículos cumplen con la Política de Acceso Público de los NIH. Mejor busca que la revista se indexe en alguna base de datos reputable como MedLine, Embase, WoS, por ejemplo. Y tampoco es lo mismo que hayan sido catalogados por alguna universidad importante a que hayan sido indexados en bases de datos con criterios de calidad. No, Google no sirve. Google Scholar tampoco. Nota sobre DOAJ: aparecer aquí implica mucho análisis; el proceso es largo y detallado para garantizar que la información que pueda ver un posible autor sea transparente y precisa.
  2. Lenguaje: utilizar “citado” en vez de “indexado”. Por ejemplo: “hay 91 citas de artículos publicados en WoS hasta junio de 2018, lo que implica un incremento de un 122% comparado con las 41 citas hasta junio de 2017”. Aquí, lo que la revista espera es que el posible autor se confunda entre las revistas que son citadas por las revistas de la WOS, y las revistas que son indexadas por la WOS.
  3. Contenido: lee alguno de los artículos publicados en esas revistas: ¿la gramática es buena? ¿indican los autores de dónde son? ¿el método indicado en el artículo es de fiar?
  4. Promesas de publicación: busca el tiempo de respuesta de la publicación: si sólo son unos días, ya tenemos una gran señal de alarma; varias semanas es más realistas, pero aún así arriesgado.
  5. Comité/consejo editorial: busca las credenciales de la junta editorial (verifica algunas en Google) y las afiliaciones. Ejemplo: ¿El dr. John Smith realmente trabaja en la Clínica Mayo?
  6. Tamaño de la editorial: cuenta el número de revistas que maneja el sitio web: ¿el número de editores parece plausible para el número de títulos?
  7. Ubicación de la revista: ¿dónde se encuentra esta revista? Los títulos extranjeros [no anglosajones] son una parte vital de la medicina mundial, pero si no son francos sobre su ubicación, eso es otra señal de alarma.
  8. Coste para el autor: averigua, si puedes, si hay que pagar por publicar y, en caso afirmativo, si la cantidad es exorbitante.
  9. Diseño de la página web: gramática, estructura de las oraciones, frases descriptivas… todo eso pueden ser pistas. ¿Funcionan los enlaces? ¿Existe un apartado de “contacto”? ¿Es transparente quiénes producen la revista? Se aconseja comprobar tanto la “sensación” general del sitio (que no descarta una web falsa hecha profesionalmente) como comprobar algún artículo suelto publicado en esa revista o por ese editor
  10. Contacto: ¿la publicación se ha puesto en contacto directamente contigo como autor? Si es así, señal de alarma. La mayoría de las revistas de renombre están saturadas de solicitudes y raramente son ellas quienes piden artículos.

Al final hay que ser consciente de la cantidad de revistas depredadoras que existen y del daño que pueden causarte como autor, ya que un buen trabajo en el que has invertido esfuerzo, recursos y posiblemente dinero, perderá relevancia o incluso credibilidad al ser publicado en una de estas revistas. Eso si tienes suerte y consigues llegar a alguien, ya que pocas veces tienen repercusión y quienes saben que son depredadoras no suelen citar sus artículos por carecer, por ejemplo, de revisión por pares.

Cuéntanos, ¿también te llegan infinidad de correos electrónicos invitándote a publicar en alguna revista o a enviar tu trabajo a un congreso donde te aseguran que será aceptado inmediatamente?

Cómo detectar revistas depredadoras

El lado divertido de la publicación en revistas depredadoras

Todo el mundo sabe que dentro de la seriedad de la investigación abunda el buen sentido del humor. Por ello no es difícil encontrar ejemplos graciosos relacionados con la publicación en este tipo de revistas:

  • Paper basado en la serie Rick and Morty: en un artículo publicado en varias revistas científicas, Newer Tools to Fight Inter-Galactic Parasites and Their Transmissibility in Zyrgion Simulation (Nuevas herramientas para combatir los parásitos intergalácticos y su transmisibilidad en Zyrgion Simulation), la científica Beth Smith presentó una investigación que describe un nuevo método para combatir los terribles parásitos que viven al implantar falsos recuerdos en sus huéspedes.

Seguramente os hayáis cruzado con algún ejemplo más o incluso hayáis mantenido una conversación vía correo electrónico con algún editor deseoso de publicar vuestro paper inmediatamente y a cambio de una suma importante. Espero que no os queden dudas sobre la importancia de NO publicar en revistas depredadoras. Y recuerda que si tienes alguna duda siempre puedes consultar con tu bibliotecaria de cabecera. Estamos para ayudaros.

Investiga, que algo queda


Si escuchásteis la charla que mantuve en junio con Chema Cepeda en Hackeando la Salud es posible que os acordéis de que comenté que, a raíz de una conversación en Twitter, Iván Herrera, José M. Morán y yo nos habíamos creado un grupo de Telegram con el fin de organizar algo relacionado con la formación en investigación. A raíz de ese podcast se unieron algunas personas más al grupo: Oskia Agirre, Elena Pastor, Pablo Sánchez y Daniel Cuesta. Nuestros perfiles son muy diferentes y ni siquiera nos conocemos todos en persona.

Como pasa siempre que un grupo de gente diferente se une, es difícil coincidir en el tiempo para poder organizar el trabajo. En nuestro caso usamos el grupo de Telegram para dar ideas, comentar nuestra disponibilidad (estamos todos muy ocupados, así que nuestra disponibilidad es muy baja para este tipo de proyectos) y organizarnos un poco el trabajo. No ha sido hasta septiembre que nos decidimos por una metodología concreta que, no obstante, puede variar según cambien nuestras circunstancias.

La idea era hacer algo sencillo y útil para quien estuviera interesado en la investigación. No queríamos centrarnos en un tipo de público concreto, ni poner todos nuestros esfuerzos vitales en el proyecto. Así que la decisión fue: trabajo en grupo, asíncrono y distribuido.

¿Qué queríamos hacer?

Lanzar un canal de Telegram, que es una herramienta de mensajería instantánea del mismo estilo que Whatsapp, pero más versátil y funcional, para publicar mensajes relacionados con la investigación.

¿Cómo lo haríamos? 

Para el trabajo interno, además del grupo de Telegram para comunicarnos, creamos una excel para ir almacenando las noticias, mensajes, post, enlaces, etc. que quisiéramos publicar. Cada fila de la excel es para una noticia y consta de varios campos: fecha de inclusión, título, texto (con enlaces si los hubiere), imagen (opcional). Estos campos se pueden completar desde un formulario que hemos creado para que sea más fácil enviar noticias si estamos desde el móvil, por ejemplo (¡nunca sabes cuándo te va a llegar la inspiración!)

Pero además de esos campos, hemos creado los “importantes”: dos campos para su revisión (cada noticia tiene que ser revisada y aprobada al menos por otros dos componentes del grupo: nuestros mensajes serán peer reviewed), un campo para la fecha prevista de publicación, otro campo con un código de colores para, de un vistazo, saber si está pendiente de ok, listo para su publicación o publicado. También contamos con los comentarios para poder dejarnos notas entre nosotros.

Ninguno tenemos obligaciones con el canal más allá de aportar algo o de hacer de revisor en algún momento. Todos tenemos nuestros trabajos y vidas personales, así que cada uno puede ir a su ritmo. El hecho de ser un grupo de 7 personas nos permite cubrirnos entre todos y no es necesario que estemos todos al 100% siempre. Sólo es imprescindible que la noticia prevista para la siguiente semana esté completa y revisada por al menos dos miembros más del grupo.

¿Y el canal?

El canal, al que podéis uniros desde este enlace, se lanzó la última semana de septiembre con la idea de publicar el primer mensaje en octubre. Para no convertirnos en un canal de spam, decidimos que lo mejor es publicar sólo un mensaje a la semana -los viernes-, que no seguiríamos un orden concreto en la temática de las noticias y que cada uno era libre de dar publicidad al canal en cualquiera de sus redes.

El primer mensaje salió el 5 de octubre y le llegó a 200 suscriptores.

Os dejo aquí el perfil de twitter de cada uno de los integrantes del grupo: @ihpeco, @jmmorang, @oskao, @ElenaPastor, @PauMatalap, @CuestaLozano y yo: @bibliovirtual

Para suscribiros al canal (es necesario tener instalado Telegram en el móvil):

https://t.me/investigamos
https://t.me/investigamos
https://t.me/investigamos

La base de datos IME se integra con ISOC e ICYT en InDICEs-CSIC


La base de datos IME (Índice Médico Español), que se elaboraba bajo la responsabilidad del Dr. Rafael Aleixandre, dejó de actualizarse en 2012. Desde entonces, aunque había sido una de las bases de datos de literatura médica española con más repercusión, fue perdiendo notoriedad hasta casi olvidarse. El año pasado tuvimos conocimiento de que se iba a dar un nuevo impulso a esta base de datos, aunque tampoco sabíamos mucho más.

Hace unas semanas nos enteramos de que el CSIC había estado trabajando en una base de datos en la que se integran los registros de las antiguas IME, ISOC e ICYT. Se trata de ÍnDICEs-CSIC. Este nuevo portal aglutina los registros de estas tres bases de datos y actualmente están en proceso de depuración de datos, eliminando duplicados, comprobando enlaces… Aunque por ahora no hay inclusión de nuevos registros en la sección IME, sí hay nuevos documentos que se incorporan ahora y están clasificados bajo Ciencias Médicas. Se trata de los artículos de algunas revistas seleccionadas para la antigua base de datos ICYT de disciplinas como Farmacología, Enfermería o similares.

InDICEs-CSIC

No obstante, la nueva plataforma permite que los editores colaboren fácilmente en la actualización de datos. Si eres editor de una revista española y quieres que sea consultable a través del nuevo InDICEs, puedes escribir a indices@csic.es para solicitar el alta como editor. La inclusión de los datos se hace a partir de una plantilla que te será facilitada, donde podrás incluir, en formato XML, los metadatos de los artículos conforme al estándar Dublin Core. Una vez enviada esta plantilla, un equipo de documentalistas comprobará los datos antes de darles el ok para aparecer en InDICEs. Una manera muy fácil de dar visibilidad a tu publicación.

Hay que indicar también que ÍnDICEs es de consulta libre, aunque la suscripción te permite acceder a la versión avanzada a las bases de datos y a los servicios de personalización.

Puedes consultar ÍnDICEs-CSIC y toda la información sobre esta herramienta en el siguiente enlace:

https://indices.csic.es/
https://indices.csic.es/
https://indices.csic.es/