Suspensión del acceso gratuito online a los recursos JBI COnNECT


jbiconnectMi compañera Uxía Gutiérrez, bibliotecaria del hospital Arquitecto Marcide de A Coruña, nos ha comunicado que a partir del próximo mes de septiembre de 2014 cesará el acceso gratuito a los recursos online del Instituto Joanna Briggs. En este portal, JBI COnNECT+, podíamos encontrar recursos especialmente dirigidos a la búsqueda de la evidencia en cuidados de enfermería traducidos al castellano.

La suscripción a la licencia de uso y acceso a este recurso ha sido financiada hasta el momento por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. Desafortunadamente, en los presupuestos de este Ministerio no se contempla renovar esta suscripción, por lo que a partir del 1 de septiembre de este año dejaremos de tener acceso gratuito a esta herramienta.

 

Información para el paciente


aspirinasCon la proliferación de la información sobre temas de salud en Internet, los pacientes acuden a las consultas cada vez más informados. Aunque, también, cada vez más desinformados. Esto se debe a que no existe un control real sobre lo que se publica sobre enfermedades, tratamientos, diagnósticos y procedimientos en Internet. Existen no sólo páginas oficiales de sociedades científicas o médicas, redes de pacientes con apoyo profesional, blogs de profesionales sanitarios o incluso de laboratorios farmacéuticos (ojo con los conflictos de interés), sino que podemos encontrar tranquilamente páginas web con información sesgada, muchas veces adaptada a una intención lucrativa y que no aportan veracidad. El ser humano, de naturaleza catastrofista, preferirá creerse un diagnóstico fatal leído en Internet e inferido a partir de su propia percepción de sus síntomas antes que el simple catarro que le pueda diagnosticar un profesional sanitario. El problema viene cuando, a partir de aquí, se automedican o dejan un tratamiento a medias.

Los profesionales sanitarios pueden “prescribir” sitios web donde la información sea fiable y esté contrastada. De ahí la importancia de la formación digital de estos profesionales. Sería bueno poder preguntarle al paciente dónde ha localizado tal o cual información cuando se presentan en consulta aduciendo que tienen tal o cual enfermedad y que necesitan este o aquel tratamiento.

Prohibir a los pacientes que consulten Internet no es lógico, puesto que no nos van a hacer caso. Internet ya está presente en la vida de la mayoría de las personas y tenemos que asumirlo. Lo ideal será darles herramientas para que se puedan manejar en la red. Os dejo algunos sitios con información específica para pacientes, que utilizan un lenguaje accesible y terminología básica. Esta es una lista muy corta pero hay muchísimos recursos más de calidad.  No dudéis en compartirlos en el apartado comentarios:

- i-Botika: información ciudadana sobre medicamentos (español): http://www.osakidetza.euskadi.net/r85-pkcevi08/es/contenidos/informacion/cevime_ibotika/es_cevime/ibotika.html

- Fisterra: información para pacientes (español): http://www.fisterra.com/ayuda-en-consulta/informacion-para-pacientes/

- Escuela de Pacienteshttp://www.escueladepacientes.es/ui/index.aspx

- Universidad de los Pacienteshttp://www.universidadpacientes.org/

- SEPAR: pacientes como tú (español): http://www.pacientescomotu.org/

- Informapacientes: buscador especializado de información sanitaria para pacientes en Internet (español): http://www.informapacientes.es/index.html

- MedLine Plus (español): http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/

- JAMA para pacientes (español): http://jama.jamanetwork.com/ss/Spanish_Patient_Page_Index.aspx

- UpToDate: información para pacientes “The Basics” (español): http://www.uptodate.com/contents/table-of-contents/patient-information/the-basics (suscripción)

- AHRQ:  resúmenes cortos y completos basados en revisiones de los estudios de investigación: http://www.effectivehealthcare.ahrq.gov/index.cfm/research-summaries-for-consumers-clinicians-and-policymakers/informacion-en-espanol/

 

BiblioSalud 2014


bibliosalud2014

La semana pasada tuvieron lugar las XV Jornadas Nacionales de Información y Documentación en Ciencias de la Salud, aunque los bibliotecarios las llamamos BiblioSalud. Los Comités Organizador, Científico y Local han hecho un trabajo digno de ser elogiado. Mi más sincera enhorabuena desde aquí y gracias por vuestro trabajo, atención y desvelos.

Este año las jornadas eran diferentes. Se concentraban en día y medio pero todo el mundo participamos desde casi un mes antes. Esto se debe a que cada asistente participaba en dos grupos de trabajo. Cada grupo de trabajo contaba con uno o dos responsables y unos dinamizadores, miembros del Comité Local, que daban apoyo a estos responsables. En mi caso, yo era responsable del grupo de trabajo Redes Sociales. Unas dos semanas antes de la realización de las jornadas, creé un documento en Google Drive con información sobre el grupo y algunas preguntas que los miembros podían ir contestando para ir generando debate y diferentes puntos de vista. A partir de ese documento, en el que la participación superó el 60% de los miembros, se generaron unas conclusiones. Estas conclusiones son las que se llevaron a la sesión del grupo de trabajo de las jornadas, el viernes por la mañana, donde se terminaron de perfilar por los asistentes. Lo mismo ocurrió en el resto de los grupos, con ligeras diferencias en su organización.

Póster en Bibliosalud

Además de estos grupos de trabajo también pudimos asistir a dos talleres de los 6 que se ofertaban. Aunque yo eché en falta que estos talleres fueran más prácticos, debido al volumen de asistentes y la duración asignada el resultado fue muy bueno.

No hubo comunicaciones orales, no al uso al menos, porque las conversaciones generadas en los grupos de trabajo bien podían dar lugar a varias ponencias. Sí hubo presentación de pósters. En total se seleccionaron 40 pósters diferentes. Junto a Paula Traver presenté el póster titulado “Socialbiblio como plataforma de aprendizaje para los bibliotecarios y profesionales de Ciencias de la Salud“.

La conferencia inaugural corrió a cargo de Juan Gérvas. Brillante como todas sus intervenciones, nos hizo pensar y también nos arrancó alguna risa. Podéis leer el resumen de su charla: “Colegios invisibles y otras formas científicas no colegiadas ni invisibles de acceder a la información relevante en el momento oportuno“.

En la mesa redonda, moderada por Miguel Ángel Mañez, se habló de “¿Usuarios sin biblioteca? ¿Bibliotecas sin usuarios?” donde Vicente Baos, María Luisa Díaz Martínez, Cristina Fuentes Santos, Ramón Gálvez y Bárbara Meléndez, nos dieron su visión sobre el estado actual de las bibliotecas y, sobre todo, del papel de los bibliotecarios en el panorama actual de los profesionales sanitarios. Personalmente coincido con un comentario que hizo Vicente Baos, que me corrija si me equivoco, donde indicaba que muchos profesionales sanitarios ya tienen las competencias suficientes para hacer sus propias búsquedas bibliográficas y localizar la información que necesitan. Es decir, que no tienen necesidad de acudir a la biblioteca ni al bibliotecario de turno. Estoy de acuerdo porque afortunadamente las nuevas tecnologías han facilitado mucho el acceso, comprensión y uso de las bases de datos especializadas a todos los interesados (tanto profesionales de la información como de las ciencias de la salud). Es nuestro reto, como bibliotecarios, adelantarnos a las necesidades de estos usuarios (como indicaba Juan Gérvas en su discurso), sabiendo que nosotros podemos ofrecerles algo nuevo, ya sea el acceso a esa literatura gris que complementará la búsqueda que ha hecho el propio usuario, la ayuda en la presentación de estos materiales para la publicación de un artículo, la guía para el uso de gestores de referencias que le ayuden a sistematizar el almacenamiento y posterior recuperación de los resultados de su búsqueda, nuevas formas de búsqueda en esas bases de datos (los “trucos del almendruco” que tenemos todos los bibliotecarios), localizar nuevas fuentes de información que le puedan ser útiles… Creo que los bibliotecarios no tenemos que circunscribirnos sólo a las búsquedas, localización de artículos a texto completo o a la DSI. Tenemos muchas tareas pendientes de ser explotadas y reconocidas. Es nuestro turno ahora, y debemos empezar a poner en práctica estas tareas.

http://jornadasbibliosalud.es/
http://jornadasbibliosalud.es/
http://jornadasbibliosalud.es/

¿Para qué sirve cada psicoterapia y qué evidencia existe sobre ésto?


Hoy llegaba al post de Psyciencia titulado “¿Para qué sirve cada psicoterapia y qué evidencia existe sobre esto?“. Quisiera compartirlo con vosotros:

Le compartimos el siguiente gráfico que muestra una revisión de intervenciones psicológicas basadas en evidencia para el tratamiento de trastornos mentales, realizada por la Asociación Psicológica Australiana. El trabajo comprende todos los artículos publicados del 2004 hasta la actualidad, y sintetiza los niveles de evidencia alcanzados por diferentes tipos de psicoterapia aplicadas a un amplio rango de trastornos mentales (trastornos del estado de ánimo, de ansiedad, abuso de sustancia, trastornos de la alimentación, del sueño, somatomorfos, psicóticos, disociativos y del a infancia).

A continuación les dejo la lista de terapias que se evaluaron y los cuadros que sintetizan los resultados.

Terapias

  • Terapia cognitivo-conductual (CBT)
  • Terapia interpersonal (IPT)
  • Terapia narrativa
  • Terapia familiar
  • Terapia basada en mindfulnesss (MBCT).
  • Terapia de aceptación y compromiso (ACT)
  • Terapia breve enfocada en solución de problemas (SFBT)
  • Terapia comportamental dialéctica (DBT)
  • Terapia focalizada en esquemas
  • Terapia psicodinámica (derivada del psicoanálisis)
  • Terapia focalizada en emociones
  • Hipnoterapia
  • Autoayuda
  • Psicoeducación

Esta es la descripción de los distintos niveles de evidencia:

I: revisión sistemática de todos los ensayos clínicos aleatorizados y controlados.

II: al menos un ensayo aleatorizado y controlado diseñado adecuadamente.

III-1: ensayos controlados pseudo-aleatorizados bien diseñados.

III-2: Estudios comparativos con controles no aleatorizados (estudios de cohorte) o estudio de series temporales con grupo control interrumpidos.

III-3: Estudios comparativos con controles históricos, o de series temporales sin grupo control paralelo.

IV: Estudios de series de casos (post-test o pre-test/post-test).

IE: Evidencia insuficiente.

NS: No se encontraron estudios.

Se presenta el libro “Alfabetización en Salud. De la información a la acción”


Nota de prensa

aes

A través de 500 páginas, 47 autores analizan el papel de la información y la comunicación en la salud de las personas.

La alfabetización en salud ya tiene su primer texto de consulta.

Se presenta el libro  “Alfabetización en Salud. De la información a la acción” 

Sigue leyendo

¿Cómo se decide qué se suscribe y qué no en las bibliotecas?


opac

Decidir qué revistas se suscriben, renuevan o cuáles se cancelan siempre es un trabajo complicado. Normalmente el presupuesto con el que contamos en las bibliotecas no da para satisfacer las necesidades de todos los servicios, por lo que es importante contar con el préstamo interbibliotecario para paliar las posibles carencias de títulos.

Voy a intentar explicar qué es lo que tengo en cuenta yo principalmente (hay más criterios, claro), pero eso sí: desde mi experiencia y centrándome en las bibliotecas en las que he trabajado, por lo que habrá circunstancias que en otras bibliotecas sean esenciales y yo no toque. Os cuento, a continuación, los tres puntos que considero esenciales:

- Medir el uso de la colección: es importante hacer un seguimiento del uso de nuestros títulos. Qué títulos son los que más se consultan, si son consultados por nuestros usuarios o por usuarios externos a través del préstamo interbibliotecario, si se consultan -en general- años más recientes o por el contrario se tiende a consultar años anteriores… ¿Cómo se mide? Con revistas electrónicas es relativamente fácil ya que el editor o el distribuidor con quien contratamos puede darnos estos datos, pero con revistas en papel consultadas directamente en la biblioteca no es tan fácil hacer un seguimiento.

- Precio: el precio depende de si es un título en papel o electrónico (o si lo tenemos en ambos formatos), si lo contratamos directamente al editor de la revista o a través de distribuidores, si vamos a tener acceso (online) a los años anteriores o sólo a partir del año contratado, si tendremos algún mes de embargo, si forma parte de un paquete o colección de títulos o es un título suelto… Tener a mano el presupuesto de años anteriores y del actual, tanto de la biblioteca como de los títulos, nos puede ayudar a hacernos una composición de lugar.

- Desideratas: es importante escuchar a los usuarios, saber qué títulos nos están demandando a través de desideratas. Cuando sabemos qué títulos quieren tenemos que investigar un poco: comprobar si ese título ya está en nuestra colección, si es accesible desde Internet, si es open access o es de pago (y cuánto cuesta), si está disponible en la biblioteca virtual de tu comunidad autónoma (años accesibles) o si está disponible en otras bibliotecas (y su precio de préstamo interbibliotecario). Además es importante valorar la necesidad real de este título. Nos preguntaremos: ¿algún usuario me ha pedido algún artículo de esta revista en el último año? Si sólo he tenido una petición entenderé que no es una revista muy demandada y tal vez salga más a cuenta pagar los artículos sueltos (pay per view, por ejemplo) o a través del préstamo interbibliotecario.

 

ACTUALIZACIÓN: Ayer, en Twitter, Cristina Puyal (documentalista y bibliotecaria del hospital Vall d’Hebron) me pasaba el documento de la conferencia que ofreció en las XIII Jornadas Nacionales de Información y Documentación en Ciencias de la Salud. Es un documento donde se recoge de manera minuciosa y detallada el procedimiento que utilizan en esta biblioteca  para establecer unos criterios de selección de revistas especializadas en una biblioteca hospitalaria. Os dejo el documento porque merece la pena leerlo con atención:

  • Puyal, C; Juárez, J.C.; Hueto, J.A. et al. Recortes en el presupuesto, y ahora ¿qué? Criterios de selección de revistas especializadas en una biblioteca hospitalaria. Conferencia pronunciada el 16 de octubre de 2009 en XIII Jornadas Nacionales de Información y Documentación en Ciencias de la Salud, Oviedo
    (consultado 21 marzo 2014: http://www.cobdc.org/grups/gics/2009/2009_Puyal_comunicacio.pdf)

Las publicaciones: ¿impresas o electrónicas?


laptopbookInternet ha sido crucial para el avance y la difusión de las investigaciones. Es más rápido publicar, la información se difunde de manera exponencial y puede llegar a más gente. Es por eso que muchas revistas empezaron a publicar una versión electrónica además de la versión impresa. Y muchas más las que empiezan a dejar de publicar en papel para pasar a ser únicamente revistas electrónicas.

Por un lado, como bibliotecaria, le veo varias ventajas a las colecciones electrónicas:

  • Ahorro de espacio físico: ya no es necesario mantener varios metros (a veces cientos, dependiendo de la biblioteca) lineales de estanterías para almacenar y organizar la colección. Cuando la biblioteca se queda pequeña, hay que pasar parte de la colección a un depósito. Si la institución no cuenta con espacio propio hay que buscar uno externo (y normalmente implica un gasto económico).
  • Ahorro de tiempo: no hay que estar pendiente de si llega un número en papel y reclamarlo si no ha llegado; no hay que registrar la llegada de ese ejemplar; no hay que colocarlo en la estantería correspondiente. Cuando un usuario pide un artículo siempre es más rápido buscarlo y servirlo de manera electrónica que tener que localizar el ejemplar y luego pasarle una copia del artículo al usuario. Si este ejemplar, además, se encuentra en el depósito, la localización y entrega del artículo puede demorarse un poco más. Además, cada vez que un usuario consulta un número en la biblioteca, lo normal (y deseable) es que lo deje para que sea el personal bibliotecario quien lo vuelva a colocar en su sitio.
  • Disminución en la pérdida de ejemplares: en una colección en papel es más fácil que un número se pierda y deje la colección incompleta. Puede ser que jamás llegue el número a pesar de haberlo reclamado, puede que “desaparezca” de la estantería, quizás existan agentes externos o accidentes que provoquen la pérdida o deterioro de varios volúmenes (goteras, incendios, ratones, roturas de páginas…)
  • Consulta simultánea: dependiendo del tipo de licencia contratado, puede darse el caso de que más de un usuario esté consultando el mismo artículo al mismo tiempo desde dos ubicaciones diferentes.

Pero también tiene desventajas que no debemos olvidar:

  • Precio: a pesar de lo que pueda parecer, el precio de las colecciones electrónicas no es sensiblemente menor que el precio de la suscripción en papel:
    • Archivos: La suscripción de un título a veces no implica que, si dejara de suscribirse, podamos volver a consultar posteriormente los números que abarcamos durante nuestra suscripción. ¿Imagináis que cada vez que dejáramos de suscribir un título en papel tuviéramos que devolver los números recibidos?
    • Poco uso por falta de tiempo: el precio no compensa el uso (lo explico en el punto siguiente sobre el acceso remoto)
  • Acceso:
    • Acceso remoto: aunque cada vez más este tema se empieza a solventar, hasta hace relativamente poco tiempo las revistas sólo se podían consultar desde el propio lugar de trabajo. En los tiempos que corren, ésto me parece un anacronismo. Muchos de los usuarios de las bibliotecas médicas no se dedican sólo a investigar, sino que están metidos de lleno en la práctica clínica diaria, de forma que la investigación o la formación sólo la pueden hacer fuera de horas de trabajo, a ser posible en sus propias casas (por eso de que la familia pueda verles de vez en cuando). Si el acceso a la información electrónica sólo es accesible desde los ordenadores de la institución vamos a conseguir que o bien no se usen o bien tengamos profesionales quemados y con la sensación de pasarse las 24h en el lugar de trabajo sin poder disfrutar de tiempo con sus familiares/amigos o incluso para ellos mismos.
      El acceso mediante claves institucionales puede degenerar en un tráfico “pirata” que tampoco beneficia ni a la institución ni a las propias revistas. Este “tráfico pirata” puede desembocar en una subida de precios o en el acceso exclusivo mediante reconocimiento de la IP, con lo que volvemos al tema del acceso desde los ordenadores de la institución. Esto lo podemos solucionar mediante el uso de VPN o sistemas de autenticación remota tipo PAPI.
    • Restricciones de consulta a Internet: en muchas instituciones aún se tiene la idea de que Internet es un espacio (virtual) de ocio, que los profesionales utilizan para pasar el tiempo. Por ello, muchas direcciones están restringidas y no pueden consultarse. Esto me parece también un anacronismo. Quien hace un uso masivo de Internet dispone de un smartphone que le permitirá navegar y consultar las páginas que quiera. Si quiere perder el tiempo en el trabajo le dará igual tener o no Internet: lo va a perder igual.
      La información, ahora mismo, se encuentra en cualquier sitio de Internet: no sólo en páginas web de revistas o colegios oficiales, también está en Twitter o en Facebook o en Youtube, por ejemplo. ¿Cómo va a consultar un residente o un cirujano un videotutorial si desde su institución no tiene acceso a Youtube o Vimeo? ¿Cómo podemos consultar con colegas de otras instituciones un caso clínico si el único sitio donde se reúnen para discutir es en un grupo de Facebook? ¿Qué pasa con los filtros automáticos que cierran páginas por las palabras que aparecen en su url? Me pregunto si alguien quiere acceder a la web de la universidad de Essex qué hará si el filtro de su institución cree que es un sitio sobre “sexo” ya que aparece esa palabra en la url.
  • Localización: si no disponemos de un buen catálogo actualizado y completo, los usuarios no podrán hacer uso de las revistas suscritas. En una biblioteca física el usuario puede pasearse por las estanterías y ver qué títulos hay. En una biblioteca virtual es imprescindible la labor del bibliotecario para dar a conocer la colección y ponerla a disposición de los usuarios. Se trata de contar con un buen OPAC (Online Public Access Catalog) y hacerlo fácilmente consultable por los usuarios. Es importante que la consulta al catálogo no implique el uso de usuario y contraseña.

Probablemente haya muchos más detalles que se puedan comentar aquí. Me he parado en los puntos que me han venido a la mente ahora mismo. Si quieres comentar y dar tu opinión, por favor adelante. Tienes el apartado comentarios para explayarte. ¿Prefieres una biblioteca en papel o virtual? ¿Con cuál te sientes más cómodo? ¿Cuál te resulta más fácil de utilizar?

[imagen tomada de: https://www.digitaliapublishing.com/]